El tablero político andaluz, la comunidad más poblada de España, quedó patas para arriba, ya que el Partido Popular de Juanma Moreno ganó las elecciones autonómicas del 17 de mayo, pero perdió la mayoría absoluta que había conseguido en 2022 y ahora dependerá de Santiago Abascal y de Vox para seguir gobernando Andalucía.
Con el 41,6% de los votos y 53 escaños, el PP quedó apenas dos diputados por debajo de los 55 necesarios para controlar en soledad el Parlamento andaluz. La pérdida de bancas obligará a Moreno a abrir una negociación incómoda con Vox, fuerza de la derecha que subió levemente hasta los 15 escaños y que ya avisó que no facilitará un gobierno gratis ni se abstendrá.
Juanma Moreno (PP), en las puertas de la sede de su partido en Sevilla
Juanma Moreno (PP), en las puertas de la sede de su partido en Sevilla
EFE
La gran derrotada volvió a ser el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español.
Es que la candidata María Jesús Montero firmó el peor resultado histórico del socialismo andaluz: apenas 28 diputados. Andalucía, que durante décadas fue el principal bastión electoral socialista en España, profundizó así un cambio político que comenzó en 2018 y que ahora parece consolidado.
En paralelo, hubo una sorpresa fuerte por izquierda. Adelante Andalucía rompió todos los pronósticos y pasó de 2 a 8 escaños, convirtiéndose en la cuarta fuerza de la región. Ese crecimiento fue determinante para quitarle al PP la mayoría absoluta.
Más relegada quedó Por Andalucía, integrada por sectores de Izquierda Unida, Podemos y Sumar, que terminó con apenas 5 diputados y perdió peso electoral pese al aumento de participación.
La elección tuvo además una participación del 64,6%, casi nueve puntos por encima de la registrada en 2022. El PP ganó en las ocho provincias andaluzas y amplió la distancia sobre los socialistas a casi 20 puntos, aunque perdió escaños en distritos clave como Málaga, Sevilla y Cádiz.
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Archivo
Desde Vox, el candidato Manuel Gavira celebró los resultados y anticipó que exigirán ingresar al gobierno regional. Del otro lado, Moreno evitó cerrar puertas y habló de “responsabilidad” y “estabilidad”, aunque sabe que la nueva legislatura lo obliga a negociar cada paso.
El resultado dejó a Andalucía frente a una nueva etapa política. Si bien el PP sigue siendo la fuerza dominante, ya no puede gobernar solo y el peso de Vox crece justo cuando la derecha española empieza a recalcular alianzas y estrategias rumbo a las próximas elecciones nacionales.