Lo que comenzó como un proyecto para ahorrar dinero para su futura fiesta de 15 años terminó convirtiéndose en una de las campañas solidarias más recordadas de Santa Catarina, Brasil. En 2019, Laura Ferreira Schistl, una niña de 11 años de la ciudad de Tijucas, decidió abandonar su objetivo personal y dedicar todos los ingresos de la venta de alfajores a ayudar a Lucas da Luz, un niño de 6 años con una grave discapacidad visual.
La iniciativa alcanzó una dimensión inesperada: se vendieron 29.000 alfajores y la familia logró recaudar más de 100.000 reales, una cifra clave para intentar acceder a un tratamiento en el exterior.
De un sueño personal a una causa colectiva
Laura había comenzado a elaborar y vender alfajores con una meta muy clara: reunir dinero poco a poco para celebrar su cumpleaños número 15.
Sin embargo, la convivencia diaria con Lucas cambió por completo sus prioridades. El niño pasaba las mañanas en la casa de la familia de Laura mientras sus padres trabajaban, lo que permitió que ambas familias desarrollaran un vínculo muy cercano.
Al conocer las dificultades que enfrentaba Lucas y la campaña organizada por sus padres, la niña tomó una decisión inesperada: donar el 100% de las ganancias de sus ventas para colaborar con el tratamiento.
La condición visual de Lucas
Lucas nació de manera prematura y desde sus primeros años presentó una discapacidad visual severa. Según relató su madre, Mabilly Saramento, un diagnóstico realizado cuando tenía 2 años confirmó el importante compromiso de su visión.
En aquel momento, la familia explicaba que el niño tenía alrededor de un 7% de percepción de la luz, por lo que distinguía principalmente destellos y contrastes, con una capacidad muy limitada para identificar colores, formas y objetos.
Su mayor deseo, según contó su madre, era poder ver mejor.
La campaña para viajar a Tailandia
Con la esperanza de mejorar su calidad de vida, los padres de Lucas impulsaron una campaña para reunir los fondos necesarios para viajar a Tailandia, donde planeaban realizar un tratamiento con células madre.
El presupuesto estimado ascendía a 170.000 reales, incluyendo el procedimiento, los pasajes, el alojamiento y los gastos de estadía.
Es importante señalar que la propia familia presentó el tratamiento como un intento de ampliar la capacidad visual de Lucas, y no como una garantía de recuperación total de la vista.
29.000 alfajores y más de 100.000 reales recaudados
La respuesta de la comunidad fue extraordinaria. La campaña solidaria logró vender 29.000 alfajores, convirtiéndose en la principal fuente de financiación del proyecto.
Según el medio brasileño Oeste Mais, aproximadamente el 70% del dinero recaudado hasta ese momento provenía directamente de la iniciativa impulsada por Laura.
Gracias a esa movilización, la familia superó los 100.000 reales, acercándose al objetivo económico necesario para concretar el viaje.
“Una fiesta dura un día; ayudar puede durar mucho más”
La reflexión de Laura fue la que terminó inspirando a miles de personas. Para ella, una fiesta de 15 sería un momento inolvidable, pero la posibilidad de que Lucas pudiera mejorar su visión tenía un valor mucho más grande.
Ese gesto transformó un sueño personal en una causa colectiva y convirtió a una simple venta de alfajores en un símbolo de solidaridad que trascendió las fronteras de su ciudad.