La historia de amor entre Oscar Martínez y Marina Borensztein comenzó con una escena difícil de planificar. Era el 19 de agosto de 2006: él había salido a correr y ella caminaba por el Parque Tres de Febrero cuando se encontraron cerca del árbol plantado en homenaje a Tato Bores, padre de Marina.
Después de aquel encuentro comenzaron a intercambiar mensajes por correo electrónico y finalmente iniciaron una relación.
Un año más tarde ya vivían juntos y, exactamente cinco años después de aquella fecha, decidieron casarse. Pero para Marina, el cruce nunca fue tan casual como parecía.
Marina había pensado en Oscar antes de encontrárselo
Años después, Borensztein contó una parte mucho más íntima del comienzo de la relación. En textos propios y entrevistas explicó que atravesaba un momento de búsqueda personal y sentimental cuando comenzó a pensar en Oscar.
La noche anterior al encuentro incluso había tenido un sueño relacionado con él. A la mañana siguiente salió de su casa, que estaba cerca del Rosedal, y caminó hacia el árbol dedicado a su padre, un palo borracho plantado en 1996.
Según relató Marina, fue allí donde volvió a pensar en la posibilidad de encontrarse con Martínez. Continuó caminando y, poco después, lo vio aparecer a la distancia.
Para Oscar podía haber sido una coincidencia. Para ella, por todo lo que había ocurrido previamente, la escena adquirió durante años un significado ligado al recuerdo de Tato Bores y a la idea de destino.
Los mails dieron paso a una relación y después a la convivencia
Ese cruce no derivó inmediatamente en una boda ni en una vida compartida. Primero aparecieron los correos electrónicos, una forma de comunicación mucho más habitual en 2006 que los mensajes instantáneos actuales.
Con el intercambio comenzaron a conocerse desde otro lugar y finalmente se pusieron de novios. Un año después se fueron a vivir juntos.
La pareja atravesó además versiones periodísticas sobre cómo había comenzado el vínculo. Marina negó posteriormente distintas versiones que circularon en ese momento y decidió contar su propia reconstrucción de aquellos primeros meses.
Se casaron exactamente cinco años después del primer encuentro
El 19 de agosto de 2011, cinco años exactos después de aquel cruce en Palermo, Oscar Martínez y Marina Borensztein se casaron en el hotel Algodón Mansión de Buenos Aires.
Marina se involucró personalmente en la organización y su amiga Ana María Bovo tuvo un papel particular durante la ceremonia: fue la encargada de narrar frente a los invitados cómo había comenzado la historia de la pareja.
En agosto de 2026 cumplieron 20 años desde aquel primer encuentro. Para entonces, la historia ya había sumado otro cambio importante: la pareja había dejado Argentina y armado una nueva vida en España, donde actualmente mantiene su base.
Dos décadas después, la relación conserva así una fecha y un lugar muy precisos como punto de partida: un 19 de agosto, una caminata por Palermo y un árbol plantado en memoria de Tato Bores.