Miguel Martín, más conocido por su personaje El Oficial Gordillo, regresa a la provincia para presentar su exitoso espectáculo Gordillo 20 años + 1. Este sábado 5 de septiembre, en el Teatro Mendoza, el popular humorista desplegará sus monólogos con el sello que lo caracteriza, acompañado por La Mary y su desopilante sesión de psicología interactiva, y Zaúl Showman.
“Es la última vez que lo presentamos en Cuyo y ya en diciembre, lo subo a YouTube y el año que viene, si volvemos, será ya con el espectáculo nuevo”, dijo Miguel, quien, entre risas y reflexiones, habló sobre su profesión, la evolución del humor y la vocación que lo mantiene sobre los escenarios.
—Sí, sí, sí, ya estoy armando para la temporada de Carlos Paz el espectáculo nuevo, así que estoy en pleno proceso creativo…
—¿Cómo ha sido sostener ese proceso, año tras año, hace más de 20 años?
—Aprovecho que a la gente todavía le hago gracia, entonces trato de brindarle lo mejor de mí, el mejor chiste, la mejor rutina, trato de que todo lo que me haga reír a mí, haga reír a la gente; muchas veces pasa, muchas veces no. Por eso ahora en estos espectáculos también lo que hago es ir probando los nuevos chistes del espectáculo que viene, si funciona, queda; y cuando no se ríe nadie y me cantan los grillos, lo saco a la mierda.
Oficial Gordillo 20 años +1
Prensa
Trabajar o hacer reír
—¿El humor es una gimnasia, es un don?
— Sí, es un poco de todo eso y trabajo. Yo siempre digo que nací así de fábrica. Yo intenté hacer muchas otras cosas. Soy analista de sistema, pero soy el peor analista de sistema del mundo. Yo nací con la necesidad de hacer reír, cuando iba al jardín de infantes veía que los chicos se reían de las payasadas que hacía, y me gustaba. Igual que obras de teatro (N. de la R.: representa la situación escolar): “¿Quién quiere hacer de hormiguita?”. “¡Yo!”. “¿De árbol?”. “¡Yo!”. “¿De Sarmiento?”. “¡Yo!”. Mi mamá me decía: “Dejá pasar una, que te tengo que hacer los disfraces”, porque antes no se alquilaban… Y bueno, también mucho trabajo, es un laburo. A las 8 ya estoy laburando, hasta la 1 que voy a comer, o duermo una siesta, y a las 5 de la tarde arranco de nuevo, de lunes a viernes, con los textos, videos, contenido, entrevistas, eventos, grabar… Eso, de lunes a jueves; y viernes, sábado y domingo estoy haciendo los shows. Es un laburo "24/7".
— ¿Alguna vez te dijeron que eso no era un laburo?
— Sí, desde mi papá, que no le gustaba que hiciera teatro. Me acuerdo de que actuaba en todos los actos y nunca me fue a ver, porque eran de esos padres de antes, más duros… No lo digo con dolor, lo digo con humor, inclusive. Cuando salgo de la secundaria, él me dice “¿Qué querés hacer?”. “¿Teatro se puede?”, le pregunté. Y no, obvio que no, porque eso era de hippie, de flojo. Entonces le dije que iba a estudiar computación, y ahí sí. Y estudié computación, me puse a laburar en computación hasta los 28 años, y cuando ya tenía mi plata, largué para hacer lo que me gustaba.
— ¿Tu viejo te vio triunfar como humorista?
—No, así no, vio la primera época, porque él en el 2009 falleció, pero sí, ya le gustaba, porque los amigos le decían. Yo iba a eventos donde iban sus amigos y le decían: “El chango tuyo es muy bueno, andá a verlo”. Después empiezo un programa de televisión, él me veía, y cuando yo llegaba a mi casa, me decía: “Vos tenés que contar este chiste”, y me contaba un chiste… Pero no vio esto de salir a otras provincias.
—Pero de algún modo hicieron las paces con esto…
—Sí, yo creo que sí. Mirá, mi hermano mayor, que vive en San Juan, una vez estaba pasando un mal momento, y yo le dije que lo quería mucho, que lo amaba… No estábamos acostumbrados a decirnos estas cosas, porque nos criamos en una familia que no demostraba los sentimientos. Y él me dijo que se le inflaba el pecho cada vez que veía que yo estaba en un teatro o algo así… Y yo creo que mi viejo me hubiese dicho lo mismo, así que estamos en paz y felices. Igual lo entiendo a mi viejo, que lo hacía para cuidarme…
Gordillo, ¿un precursor del stand up?
—¿Creés que de algún modo ustedes fueron los precursores del stand-up?
—Yo creo que sí, empezamos con la monologuía, que le decíamos acá. Si soy sincero, yo creo que el primer “standapero” que vi fue Luis Landriscina, y yo tomé mucho de él…
—Igual, el humor cambió mucho en estos tiempos…
—Sí, había también un humor que hoy es muy cancelable. Y a mí me pasó en carne propia. Me pasó de publicar chistes en Facebook de tartamudos, y me escribió un hombre que me dice: “¿Vos sabés que mi hijo es tartamudo? Y, la verdad, que es una lástima, porque le hacen mucho bullying. Te agradecería que tuvieras más cuidado”. Y me di cuenta de que era una época para cambiar. El stand-up me salvó en el sentido de que el profesor de stand-up nos decía que se habla en primera persona, de lo que me pasa a mí; y ahí fue que empecé con el Oficial Gordillo, que es un tirano, que se cree inteligente y es un tarado, que es un cornudo… Al hablar en primera persona se neutraliza el quilombo.
—Tuviste que recalcular…
—Sí, totalmente, porque no me gustaba que alguien se sintiera mal, al contrario. Vos venís, pagás una entrada para pasar un momento lindo y yo me pongo a gastarte porque sos pelado… No tenés por qué bancártela, vos me estás dando de comer a mí, no tiene sentido. Y cuando alguien sufre ya no es chiste, o nos reímos todos o lloramos todos.
Gordillo 20+1 Años
Sábado 5 de septiembre
19 y 21.30
Teatro Mendoza (San Juan 1427, Ciudad). Entradas: en entradaweb.com.ar