10 de septiembre de 2026 - 15:15

Priscilla Chan y Mark Zuckerberg donaron 4 millones de dólares en 2021 para comprar 102 acres en Hawái y proteger un estanque de 600 años

La compra de los 102 acres de Alakoko fue financiada por una donación privada y la tierra se transfirió a la ONG Mlama Hulē'ia para su gestión perpetua.

El estanque ancestral de Alakoko, una estructura de 600 años ubicada en la isla de Kauai, quedó protegido de forma permanente contra el desarrollo inmobiliario. La operación se concretó gracias a una donación benéfica de cuatro millones de dólares que permitió adquirir los 102 acres del predio para transferirlos a la comunidad local.

El terreno había salido al mercado inmobiliario en enero de 2021, lo que generó preocupación entre los habitantes por la posible construcción de complejos privados. Ante la urgencia, la organización Trust for Public Land canalizó la contribución aportada por Priscilla Chan y Mark Zuckerberg a través del Fondo Comunitario Kauai.

Gestión comunitaria sin propiedad privada ni fines de lucro

La transacción no otorgó títulos de propiedad ni derechos sobre la tierra a los donantes individuales. La escritura de cesión establece de manera vinculante que la superficie debe destinarse a la conservación natural, la educación y el bienestar comunitario de forma perpetua. De este modo, la administración total del inmueble quedó en manos de la organización sin fines de lucro Mlama Hulē'ia.

El estanque Alakoko es el más extenso de la isla de Kauai y cuenta con una pared divisoria de piedra de 2.700 pies (823 metros) de extensión denominada kuap. Edificado hace unos seis siglos bajo el sistema tradicional loko kuap, este espacio funcionó históricamente como una fuente sustentable de peces y algas marinas para el abastecimiento de las comunidades nativas.

Restauración ambiental frente al avance de especies invasoras

Décadas de falta de mantenimiento provocaron el deterioro paulatino de la infraestructura por la proliferación desmedida de manglares invasores. El predio colinda con el Refugio Nacional de Vida Silvestre Hulēia, un ecosistema de humedales que cobija a especies vegetales autóctonas y a aves acuáticas locales clasificadas en peligro de extinción.

El plan de manejo diseñado por la entidad comunitaria apunta a restablecer el estanque como un centro de producción sustentable de alimentos y un aula abierta para alumnos de la región. El proyecto contempla un trabajo de restauración intergeneracional enfocado en revitalizar la acuicultura tradicional y resguardar el patrimonio histórico.

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