Medidas extremas en Italia: restringen grupos de turistas y cobran por ver monumentos históricos
Olvidate de los recorridos ruidosos y las multitudes incontrolables. Italia endurece sus leyes para proteger sus joyas y tu bolsillo sentirá el impacto en las próximas vacaciones.
Restricciones y cobros extra buscan limitar el ingreso de turistas a Italia.
Italia ha decidido declarar la guerra al turismo masivo con medidas que cambiarán para siempre la experiencia de recorrer sus ciudades. Desde la icónica Fontana de Trevi hasta las exclusivas playas de Capri, las nuevas restricciones no solo limitan el acceso, sino que introducen costos y normas de conducta inesperadas para este verano.
El objetivo es claro: proteger los lugares emblemáticos del llamado "turismo excesivo". Esta tendencia, que ya tuvo sus primeros ensayos en Venecia durante el 2024, se expande ahora hacia el sur, afectando la logística de quienes planean viajes grupales o visitas rápidas a los puntos más instagrameables del país europeo.
Chau grupos grandes: el límite que llega a Capri y Venecia
Una de las consecuencias más inmediatas para el próximo verano será la restricción al tamaño de los contingentes turísticos. En la isla de Capri, famosa por sus villas blancas y hoteles de lujo, quedará terminantemente prohibido el acceso a grupos de más de 40 personas. Esta decisión busca aliviar la presión sobre una isla de solo 13.000 habitantes permanentes que llega a recibir hasta 50.000 visitantes diarios.
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Venecia ya había tomado la delantera en esta dirección, estableciendo un límite aún más bajo. Allí, los grupos de más de 25 personas, incluyendo a sus guías, tienen prohibido circular por el centro histórico y por las islas cercanas de Murano, Burano y Torcello. Además, la ciudad de los canales ya aplica tarifas especiales durante sesenta días al año para intentar disuadir la llegada masiva de excursionistas de un solo día.
Silencio y estética: las nuevas reglas para los guías
La normativa no solo afecta cuántas personas pueden caminar juntas, sino también cómo deben comportarse. Para reducir la contaminación sonora, los guías que acompañen a grupos de más de 20 personas en Capri deberán utilizar obligatoriamente auriculares inalámbricos. El uso de altavoces o megáfonos quedará prohibido, buscando devolverle a la isla el clima de exclusividad y calma que la caracteriza.
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Incluso la forma en que los turistas identifican a su guía cambiará. La nueva ley exige que los coordinadores lleven símbolos de identificación discretos. Queda prohibido el uso de paraguas u otros objetos llamativos o considerados "antiestéticos" para guiar a las multitudes a través de las calas y las calles principales de la isla. Según los representantes comerciales locales, estas herramientas son esenciales para facilitar la movilidad en zonas críticas.
Pagar por mirar: los nuevos costos en Roma
Si el destino elegido es la "Ciudad Eterna", el impacto llegará directamente a la billetera. Desde hace apenas una semana, los turistas deben pagar una tarifa de 2 € simplemente para acercarse a la Fontana de Trevi. Esta medida es solo el comienzo de un plan más amplio de la capital italiana para monetizar el acceso a su patrimonio histórico.
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Roma planea aplicar este mismo principio de cobro a otros cinco sitios que anteriormente eran de acceso gratuito. Lugares como la Villa de Majencio, el Museo Napoleónico y el Museo Carlo Bilotti, entre otros, comenzarán a cobrar entradas con un valor estimado de 5 €. Esta batería de medidas plantea un escenario nuevo para el viajero: el fin de la gratuidad en los hitos más famosos de Italia como herramienta definitiva contra el colapso turístico.