26 de febrero de 2026 - 12:52

Lo despidieron por retirar 1,60 euros de una máquina de café y la Justicia dictó un fallo inédito

Un tribunal consideró ilegal el despido de un trabajador en Brescia que recuperó su cambio de una máquina expendedora y la empresa deberá pagar 18 meses de salario.

Un trabajador de Brescia, con 14 años de antigüedad en su puesto, perdió su empleo tras retirar 1,60 euros que la máquina de café de la empresa no le había devuelto el día anterior. Aunque la compañía lo acusó de malversación y amenazas, la Justicia laboral falló a su favor, calificando la medida como un exceso jurídico y económico,.

El incidente ocurrió en junio de 2024 durante un descanso laboral, cuando el empleado intentó comprar un café y el equipo no le entregó el vuelto correspondiente. Al día siguiente, aprovechando la presencia del técnico de mantenimiento, el hombre recuperó las monedas adeudadas. Sin embargo, la situación escaló cuando un compañero de trabajo presenció el acto e inició una discusión que derivó en la intervención del departamento de recursos humanos.

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El origen del conflicto y la reacción corporativa

A pesar de que el empleado explicó lo sucedido ante el gerente y se mostró dispuesto a devolver la pequeña suma de inmediato, la empresa decidió avanzar con una sanción drástica. Dos semanas después del altercado por el cambio de la máquina, el hombre recibió una notificación de despido por justa causa, bajo los cargos de malversación de fondos y supuestas amenazas a su colega durante la disputa verbal.

La respuesta de la firma fue interpretada por el afectado como una medida extrema frente a un hecho insignificante, lo que lo llevó a iniciar una demanda por daños y perjuicios ante el Tribunal de Brescia. El caso rápidamente trascendió el ámbito privado para convertirse en un ejemplo de los límites del poder disciplinario dentro de las organizaciones.

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La desproporción jurídica como eje del fallo

La resolución judicial se centró en un principio fundamental del derecho laboral: la proporcionalidad entre la falta cometida y la sanción aplicada. Para que un despido por justa causa sea válido, debe existir una ruptura irreversible de la confianza que haga imposible la continuidad del vínculo. En este caso, el juez determinó que el cobro de 1,60 euros no constituía un perjuicio económico para la empresa ni una falta de integridad suficiente para justificar la pérdida del sustento de un trabajador con más de una década de servicio.

Además, el tribunal analizó las pruebas testimoniales y concluyó que las acusaciones de amenazas eran genéricas y carecían de sustento fáctico. La justicia también remarcó que no se pudo comprobar si el técnico de mantenimiento había autorizado o no la devolución de las monedas, pero lo fundamental fue la ausencia de consecuencias negativas para la compañía. Por estas razones, la medida fue calificada como totalmente desproporcionada.

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La decisión final de no regresar a la empresa

Tras el fallo, la Justicia condenó a la compañía a pagar a su ex empleado el equivalente a 18 meses de sueldo como resarcimiento por la maniobra ilegal. La sentencia no solo buscó reparar el daño económico, sino también enviar una señal sobre la razonabilidad que deben mantener las empresas al momento de evaluar conflictos menores en el entorno de trabajo.

A pesar de haber ganado el litigio y de tener la posibilidad de reclamar su puesto, el trabajador tomó una determinación rotunda sobre su futuro profesional. Decidió aceptar la indemnización otorgada por el tribunal y rechazó la reincorporación a la empresa donde se desempeñó durante 14 años. Tras el desgaste sufrido por un incidente que comenzó con un simple café, el operario optó por cerrar esa etapa definitiva y buscar un nuevo empleo.

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