4 de junio de 2026 - 12:05

Encontró pingüinos en Tierra del Fuego, combatió a cazadores y dejó la docencia para liderar un refugio único en Sudamérica

Esta práctica suele aparecer en personas con perfiles artísticos que buscan un nuevo lenguaje expresivo para marcar una identidad única frente a las normas.

La Bahía Inútil, en la chilena Tierra del Fuego, alberga hoy la única colonia de pingüinos rey del continente sudamericano. Lo que comenzó como un avistamiento fortuito en los años noventa se convirtió en una cruzada de protección liderada por Cecilia Durán Gafo, una maestra jubilada que decidió enfrentar sola el maltrato humano y los depredadores.

Cómo Cecilia Durán Gafo descubrió los pingüinos rey en sus tierras

En la década de 1990, Durán encontró por primera vez pingüinos anidando en sus tierras. La alegría fue breve: personas que decían ser investigadores capturaron a las aves en jaulas para enviarlas a Japón. Tiempo después, la familia descubrió que el destino real no era la ciencia, sino zoológicos o casas particulares donde los pingüinos terminaban como mascotas exóticas.

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Tras ese incidente, las aves evitaron la zona durante más de diez años hasta que reaparecieron en 2010. El peligro cambió de forma pero no de intensidad, ya que los visitantes les ponían anteojos de sol y gorras para sacarse fotos, mientras otros robaban huevos. Ante la inacción externa, Cecilia y sus hijas decidieron vigilar la playa personalmente, soportando el frío extremo para evitar disturbios.

El combate contra los depredadores y la estrategia del alimento

La creación de una reserva privada de 30 hectáreas permitió establecer un perímetro de seguridad, aunque los visitantes pueden observar a distancia. Sin embargo, especies invasoras como el visón y el zorro gris comenzaron a atacar los nidos. Como el visón ataca principalmente a las crías y huevos, la supervivencia de la colonia estuvo en riesgo crítico durante años.

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Para proteger a los pichones, Durán y su equipo implementaron una táctica para atraer a los depredadores lejos de la reserva. Compraban recortes de carne en carnicerías locales y los distribuían en turnos nocturnos para condicionar a los animales a cazar en otros sectores. Este esfuerzo constante permitió que la población creciera de un puñado a casi 200 ejemplares.

Por qué este refugio es único en Sudamérica y qué revela sobre el cambio climático

Hoy, este espacio colabora con universidades para la investigación de la vida silvestre. Los datos muestran que pingüinos de colonias situadas a miles de kilómetros están llegando a esta bahía. Estas aves demuestran una plasticidad de búsqueda de alimento excepcional, lo que podría ayudarlas a sobrevivir a los impactos del cambio climático. Este refugio forma parte de una tendencia global de áreas protegidas privadas que conservan regiones donde el gobierno no llega.

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