Dos cazas de EE.UU. irrumpieron en el Golfo de Venezuela y encendieron la tensión en el Caribe
Dos F-18 y un avión de guerra electrónica sobrevolaron una zona reclamada por Caracas, hicieron órbitas a baja altura y desataron advertencias del chavismo.
Dos cazabombarderos F-18 y un avión EA-18G Growler fueron detectados sobre el Golfo de Venezuela, en un sobrevuelo que encendió las alertas en Caracas.
Latensión militar en el Caribe volvió a escalar este martes luego de que dos cazabombarderos F/A-18 Super Hornet y un avión de guerra electrónica EA-18G Growler de la Marina de Estados Unidos fueran detectados sobre el Golfo de Venezuela, en las cercanías del lago de Maracaibo.
Según portales de rastreo aeronáutico y medios venezolanos, las aeronaves realizaron al menos tres órbitas cerradas a baja altura, con los radares de búsqueda activados y bajo reglas de enfrentamiento que contemplaban respuesta inmediata ante una amenaza. Se trata de un sector que el gobierno de Nicolás Maduro considera aguas interiores, al sur del llamado paralelo de Castilletes, entre los estados Zulia y Falcón, aunque se trata de una definición política más que de una línea geográfica formal.
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Las aeronaves estadounidenses realizaron varias órbitas cerradas a baja altura en una zona que el gobierno de Maduro considera como aguas interiores.
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Cómo fue la incursión en el Golfo de Venezuela
De acuerdo con el portal venezolano La Patilla, el avión Growler habría encendido su sistema de identificación automática (AIS) al norte de la isla de Aruba. Minutos después, dos Super Hornet ingresaron al área reclamada por Caracas como parte de su espacio aéreo, en una maniobra asociada al portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más grande del mundo.
En horas de la mañana, también se detectó en la zona un dron de vigilancia MQ-4C Triton, especializado en reconocimiento de largo alcance, frente a las costas venezolanas.
Según el medio venezolano Efecto Cocuyo, el sobrevuelo se acercó a menos de 12 millas náuticas de la línea de costa, antes de que los transpondedores se apagaran, lo que dificulta reconstruir con precisión la fase final de la trayectoria. Ese rango coincide con el límite que muchos Estados consideran como mar territorial. El incidente es presentado por estas fuentes como la aproximación más cercana de aeronaves militares estadounidenses al territorio continental venezolano en los últimos años.
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Último momento: EE.UU. desplegó un EA-18G Growler en el Caribe, un avión especializado en guerra electrónica capaz de interferir radares venezolanos y neutralizar sistemas antiaéreos.
Desde el oficialismo venezolano, la reacción fue inmediata en el plano discursivo. El jefe negociador del Gobierno y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, advirtió en un acto transmitido por la TV estatal que, ante una eventual “agresión por tierra, cielo o mar” de Estados Unidos, el país “va a luchar” para defender lo que calificó como territorio, cielo, mares y ríos “sagrados” de Venezuela.
Rodríguez afirmó además que Washington busca “una guerra para asolar a Venezuela”, en línea con el mensaje que el chavismo viene sosteniendo frente al incremento de la presencia militar estadounidense en el Caribe.
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El jefe negociador del Gobierno y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez
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Analistas regionales señalan que el episodio se inscribe en un contexto de mayor despliegue de medios militares de Estados Unidos en el área, con operaciones navales y aéreas que, según la Casa Blanca, se orientan a combatir el narcotráfico y redes criminales, pero que Caracas interpreta como una presión directa sobre el gobierno de Maduro.
Hasta el momento, no trascendieron detalles de una respuesta formal de Washington ni reportes de incidentes en el aire más allá del sobrevuelo. Sin embargo, el episodio suma un nuevo elemento a un tablero ya cargado de tensiones, donde cada maniobra militar se lee también como un mensaje político en una de las zonas más sensibles del hemisferio.