Las prendas de vestir realizadas con pieles de animales siguen generando polémica sobre si es ético matar a un ser vivo para confeccionar ropa. Pese a esto, una diseñadora australiana desafió los límites y en vez de usar piel utilizó ratas disecadas.
La diseñadora conocida como Rat Oddity Gizzard es conocida en Australia por su estilo gótico y lleva varios años usando a esos animales para confeccionar distintos tipos de diseños. Lo que sorprendió a nivel mundial fue su idea de usar estos animales para hacer ropa de interior y lencería femenina.
En su cuenta de Instagram la joven muestra cómo une los animales a las prendas y después subió una serie de posteos posando con la ropa. Ante las inéditas imágenes las publicaciones se volvieron virales y desataron comentarios negativos ante la situación, catalogando dichas prendas como antihigiénicas.
Pese a las críticas, la diseñadora afirmó que “por obvias razones” estas prendas no están pensadas para ser vestidas durante todos los días, aunque su función es provocar a quien las vea.
El origen de la idea
"Esta idea no es original. Nació de un hilo viral en Reddit sobre un tanga con una rata. Investigué un poco y descubrí que formaba parte de un proyecto de arte llamado TransRatFashion creado por Kristofer Paetau y Ondrej Brody, y me inspiró. Decidí crear mi propia versión a mi estilo y venderlos", expresó en su perfil.
Como si fuera poco, la diseñadora especificó que las ratas las obtiene de una granja australiana que se “encarga de elegirlas y enviarlas como si fuera comida de animales congelada”. En ese sentido aseguró que dicha granja cuenta con el respaldo de zoológicos y duelos de animales.
"Y además hacemos todo el proceso con humanidad y respeto, siguiendo estándares de bioseguridad y éticos que se alinean con nuestras creencias en la sustentabilidad", remarcó.
Además especificó que cada una de las bombachas las vende a 190 dólares australianos y se pueden conseguir a través de su página web que hace envíos a todo el mundo. Aunque la creadora aclaró que aquellos que compren sus productos no podrán lavarlos porque se arruina la piel y el interior de la cabeza del animal.