La Justicia de Brasil le abrió una causa judicial a una abogada e influencer argentina tras ser filmada realizando gestos racistas contra trabajadores de un bar en Río de Janeiro. Se trata de Agostina Páez, de 29 años, quien fue detenida por la Policía Militar, a la que se le retuvo el pasaporte y deberá usar tobillera electrónica hasta que se definan los próximos pasos del expediente.
El episodio ocurrió durante una salida nocturna en el barrio de Ipanema, donde Páez se encontraba de viaje con amigas. De acuerdo con reconstrucciones periodísticas locales, la discusión se inició cuando un empleado del bar informó un error en el cálculo de la cuenta. Minutos después, un video indignante difundido en redes sociales mostró a la joven haciendo gestos asociados a primates y gritando “Monos. Uh, uh, uh” hacia el personal del local.
Las imágenes se viralizaron rápidamente y motivaron la denuncia del staff del bar. La 11° Delegación Policial de Rocinha tomó intervención, dispuso la detención de Páez, la retención de su documentación y, este sábado, la colocación de una tobillera electrónica para evitar una eventual fuga mientras continúa la investigación.
El caso también tuvo impacto en Santiago del Estero, provincia de origen de Páez, donde es conocida por su actividad como abogada influencer. En los medios locales volvió a mencionarse a su familia: es hija de Mariano Páez, empresario del transporte que estuvo implicado y detenido por una causa de violencia de género y recuperó la libertad en diciembre pasado.
En aquella oportunidad, Agostina Páez había tomado distancia públicamente del caso de su padre: "¿Yo qué culpa tengo de lo que haga mi papá? Yo no lo defiendo y que él pague lo que tenga que pagar", dijo.
El descargo de la abogada
La involucrada en el escándalo rompió el silencio y dio su versión de los hechos: "Nada justifica mi accionar, pero fue desde el enojo después de la situación que nos hicieron vivir", comenzó.
Según detalló a Nueva Diario Web, el conflicto comenzó por un malentendido a la hora de pagar: "Nos cobraron cosas que no habíamos consumido. Pagamos de todas formas y, en lo que pagábamos, les dijimos que nos estaban robando y se nos reían".
Luego contó que los empleados del bar se pusieron agresivos y la acosaron a ella y a sus amigas: "Nos siguieron haciendo gestos obscenos, tocándose los genitales, señalándonos y riéndose de nosotras".
Finalmente, Paéz remarcó que no sabía que la estaban grabando y justificó su gesto fue por el conflicto: "Quiero aclarar que el gesto no fue dirigido hacia ellos directamente, ya que desde donde yo estaba no los veía. Fue un gesto hacia mis amigas".