Lo que para muchos era un simple hobby o un sueño inalcanzable, hoy se transforma en una salida laboral concreta. En el sur de Italia, una clínica veterinaria acaba de presentar al “Operador del Bienestar Animal”, trabajo en el que se cobra por brindar afecto y estabilidad emocional a mascotas hospitalizadas durante ocho horas diarias.
Cobrar por acariciar animales suena a un trabajo imposible, pero en Taviano, en la provincia de Lecce, este sueño se ha hecho realidad. La clínica veterinaria del Salento ha incorporado esta nueva figura profesional para atender una demanda creciente en el cuidado de los animales de compañía.
Esta iniciativa busca transformar lo que antes era una utopía en una carrera dedicada exclusivamente al bienestar emocional de las mascotas. Ya no se trata solo de un gesto de cariño espontáneo, sino de una tarea remunerada que requiere formación especializada para comprender las necesidades físicas y afectivas de los animales.
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El fin de la utopía: ocho horas de afecto profesional
El trabajo de un Operador del Bienestar Animal (OBA) consiste en ocho horas diarias de interacciones, caricias y acompañamiento constante. Esta labor responde a una prioridad actual de la sociedad: el bienestar animal dejó de ser un tema de nicho para convertirse en un eje central para muchas familias que buscan el equilibrio emocional de sus perros y gatos.
La idea central es asistir a los animales que se encuentran en estado de hospitalización. Al ingresar a una clínica, las mascotas son separadas de su entorno familiar, lo que les genera un estrés profundo. El OBA interviene a través del juego, la presencia y la atención, garantizando no solo el bienestar físico, sino también el sensorial y comportamental del paciente.
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Para convertir este anhelo en una realidad laboral, los interesados deben completar un trayecto formativo extenso. El curso oficial se organiza en 10 módulos, que se dictan entre finales de 2025 y junio de 2026, y abarcan contenidos teóricos y prácticos fundamentales.
Cómo formarse para reducir el estrés animal
La formación no es superficial: incluye clases sobre gestión del estrés, comunicación no verbal y normas de higiene. Además, los aspirantes deben realizar 150 horas de prácticas en la clínica para experimentar de primera mano la responsabilidad que implica este nuevo rol.
Aunque todavía no es considerada una profesión sanitaria oficial, las oportunidades laborales para un OBA son variadas:
• Clínicas veterinarias y centros de hospitalización.
• Residencias de mascotas y refugios de animales.
• Servicios de cuidado a domicilio personalizados.
Esta tendencia tiene antecedentes globales, como los “acariciadores de pandas” en China o los voluntarios “kitten cuddlers” en Estados Unidos. Sin embargo, la novedad en Italia es el empaquetado formativo: es la primera vez que se crea un curso extenso con una denominación específica dentro de una institución veterinaria.
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Este cambio en el paradigma laboral muestra que la cercanía y el contacto diario se consolidan como herramientas clave para la salud animal, impulsando un nuevo mercado de servicios centrado en el tiempo de calidad y el acompañamiento emocional bajo supervisión experta.