A días de su propia muerte, confesó haber matado a su hijo de 7 años con cáncer terminal: “No iba a dejarlo sufrir”

Antonya Cooper confesó el crimen a días de su propia muerte. Habló 43 años después del crimen con el objetivo de concientizar sobre la muerte asistida.

Antonya Cooper y su hijo Hamish - Foto Metro
Antonya Cooper y su hijo Hamish - Foto Metro

Una mujer confesó que había matado a su hijo de siete años con una dosis letal de morfina. Antonya Cooper contó que su hijo padecía de cáncer en etapa 4 y se enfrentaba a un “horrendo sufrimiento”.

Cooper hizo la confesión 43 años después del hecho. A sus 77 años y a días de su propia muerte decidió hablar para poner en debate la muerte asistida.

A través de su estremecedor relato, Cooper buscaba cambiar la ley de Gran Bretaña respecto a las personas con enfermedades terminales. En diálogo con The Sun, dijo que su  diagnóstico de cáncer de mama, páncreas e hígado había reforzado sus opiniones sobre la muerte asistida.

Días después de la revelación, la mujer murió en su casa acompañada de su familia. Su hija, Tabitha, dijo que  estaba en paz, sin dolor y rodeada de su amorosa familia.

“Fue exactamente como ella lo quería. Vivió la vida a su manera y murió a su manera”, explicó en una declaración a la BBC.

Cooper nunca sintió arrepentimiento de haber matado a su hijo. “Fue lo correcto. Mi hijo estaba enfrentando el sufrimiento más horrendo y el dolor más intenso, no iba a permitir que pasara por eso”, dijo el día de la confesión.

Incluso, dijo que si la Policía planeaba detenerla tenía que actuar rápido ya que ella también estaba muriendo. La muerte asistida es ilegal en el Reino Unido, pero el flamante primer ministro, Keir Starmer, prometió dar tiempo al parlamento para debatir el tema.

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