El cuerpo del líder sudafricano Nelson Mandela, fallecido el jueves a los 95 años, fue llevado hoy por las calles de Pretoria hasta el Union Buildings, el complejo del gobierno en la capital sudafricana, donde comenzó el velatorio que se extenderá por los tres próximos días.
Luego, los restos fueron trasladados nuevamente al Hospital Militar. El ataúd abandonó el recinto de los Union Buildings a las 17.30 (12.30 de Argentina), tras permanecer allí durante casi nueve horas, seis de ellas abierto al público.
Mañana y el viernes los restos mortales de Mandela volverán al edificio del gobierno sudafricano, que podrá ser visitado durante todo el día hasta que, por la tarde, sean devueltos al citado hospital militar.
El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, fue el primero en presentar sus respetos ante el féretro, seguido de la viuda de Mandela, Graca Machel, y de su ex mujer, Winnie Madikizela-Mandela, ambas vistiendo turbantes negros, informó la agencia de noticias DPA.
Le siguieron decenas de miembros de la familia y líderes sudafricanos, incluido el último presidente del apartheid, Frederik Willem De Klerk, además de autoridades africanas como el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, y su mujer Grace.
También el cantante de U2, Bono, pasó ante el ataúd, y lo mismo hicieron dignatarios llegados de todo el mundo.
Decenas de micros trasladaron a ciudadanos desde el centro de Pretoria hasta el velatorio, y según cálculos de los organizadores unas 2.000 personas por hora lograron darle el último adiós en cuerpo presente.
Para entrar no era necesario identificarse, aunque se exigía que no se utilizaran cámaras de foto ni video y que se apagaran los teléfonos móviles.
El ataúd está destapado para que se le vea la cara y parte del cuerpo, y lleva una de las inconfundibles camisas que solía vestir Madiba, tal como se lo conoce cariñosamente a Mandela en Sudáfrica.
Una hora antes de la llegada de los ciudadanos, el patio del edificio se convirtió en un desfile de jefes de Estado, mandatarios y personalidades.
El ataúd se emplazó en un patio bajo un arco instalado en el anfiteatro de la sede gubernamental, en el exterior, custodiado por cuatro militares uniformados de blanco y por tres coronas gigantescas de rosas de ese mismo color.