Mosto: la competitividad y los eslabones de la cadena

Asegura que es necesario contar con un manejo adecuado de las previsiones productivas, con el fin de mejorar y hacer previsible el sector tanto para el mercado interno como externo.

A comienzos del presente año se presentó, en el ámbito de la Corporación Vitivinícola Argentina, la finalización del Programa Estratégico del Jugo de Uva, donde fue validado y aprobado.

Este trabajo necesitó más de dos años de labor para obtener la misión y visión de esta cadena de la vitivinicultura argentina y sus metas a largo plazo.

Del mismo resultaron tres objetivos estratégicos fundamentales y pilares de este programa, a saber:

-Retomar el liderazgo de Argentina como proveedor de Jugo Concentrado de Uva (JCU) blanco en los mercados externos.

-Diversificar la oferta de JCU, mediante el desarrollo de jugos que posibiliten captar nuevos mercados.

-Apoyar procesos que mejoren la competitividad de toda la cadena con énfasis en los pequeños productores de uva, bodegas elaboradoras de jugo simple y plantas concentradoras.

Referido a este último objetivo, sin dudas, el más relevante, es éste el que permitirá obtener los restantes. Implica una tarea a desarrollar en forma conjunta tanto de los sectores privados como públicos vinculados a esta cadena.

En este sentido, lo que se debe lograr es la consolidación de la credibilidad de Argentina como proveedor confiable, constante y permanente de Jugo Concentrado de Uva en todo sentido hacia los países compradores de nuestro producto.

Deben generarse condiciones normales que hagan previsible este negocio tanto en las políticas macro, o nacionales, como en las provinciales, entendiéndose como tal al control del excesivo gasto público nacional y provincial, de manera de poder reducir la presión fiscal de todos los eslabones.

Además se debe controlar el ritmo inflacionario que ha destruido la rentabilidad de todos los eslabones de la cadena de este producto ya que los mercados internacionales no soportan más incrementos de costos nacionales en los precios de venta.

También se debe cumplir, en tiempo y en forma, con el pago de reintegros y recuperos en los mismos plazos; eso es lo que hacen nuestros países competidores.

Creemos que se tienen que generar incentivos fiscales prácticos y no condicionantes a las economías regionales, que permitan incrementar el volumen de los productos exportables para equilibrar nuestra balanza comercial.

Hay que contar con un manejo adecuado de la información y previsiones productivas vitivinícolas oficiales que permitan recuperar la credibilidad y objetividad de dicha información para la correcta toma de decisiones, sobre todo del primer eslabón de la cadena que es el más indefenso y el que menos margen de maniobra tiene. 

Al igual que como sucede en la industria del vino donde el sector fraccionador tracciona comercialmente la cadena, el concentrador de jugo de uva requiere también de sus proveedores, tanto productores primarios como bodegas elaboradoras, las que a su vez necesitan de una menor presión fiscal provincial.

Es decir, necesitan recuperar la eximición en el impuesto a los ingresos brutos, recursos que les permitirán continuar desarrollando sus respectivas actividades que, sin dudas, generarán un efecto fiscal multiplicador en toda la economía regional de la provincia.

También hay que hacer referencia al proyecto de ley presentado por diputados nacionales sanjuaninos y mendocinos para la reducción de la alícuota del IVA para el mosto, que se suma a las medidas que ayudarían a toda esta cadena y que sería de suma utilidad que saliera aprobado cuanto antes.

Entendemos que medidas sugeridas como las expuestas generarán y mejorarán la competitividad de esta cadena en lugar de intentar comercializar JCU oficial en los mercados internacionales que, en definitiva, no es más que una competencia que debilita a la misma cadena.

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