26 de marzo de 2014 - 17:59

El millonario que se hizo más rico con la caída del avión de Malasia

Un empresario quedó como propietario total de una patente de semiconductores luego de que sus cuatro socios fallecieran en el avión estrellado de Malaysia Airlines. El hecho se ha transformado en una de las teorías conspirativas más insólitas de la traged

Jacob Rothschild

es un multimillonario de varias generaciones de familia acaudalada que por estos días se ha transformado en noticia por el insólito beneficio que le reportó la desaparición del vuelo MH370 de

Malaysia Airlines

.

Resulta que este empresario se había asociado a cuatro chinos para presentar una patente de semiconductores. El dato curioso es que la patente fue aprobada cuatro días después de la desaparición de la aeronave con lo cual cada uno de los socios tenía el 20% del producto patentado.

Sin embargo la confirmación de la muerte de los socios chinos, tras el anuncio del gobierno malasio que asegura que el avión se estrelló, convierte a

Rothschild

en el único propietario de la patente.

El empresario consiguió su parte a través de Freescale, una compañía norteamericana con sede en Texas mientras que el resto de los socios, de origen chino, pertenecían a distintas compañías.

De acuerdo a la normativa que gira en torno a la propiedad intelectual de la patente, si uno de los titulares muere, los demás compartirán equitativamente los dividendos de la persona fallecida, siempre y cuando no se dispute en su testamento. Por lo que una vez declarados muertos los cuatro titulares de los derechos de la patente, el quinto dueño se queda con el 100% de las acciones y el nuevo único titular es la empresa es Freescale Semiconductor.

Hasta aquí todo parece una casualidad afortunada para el empresario pero hay quienes especulan que sumado a hecho está el marco de una investigación extraña. Muchos hablan de teoría conspirativa cuando la investigación contó con satélites que pueden llegar a cualquier rincón del mundo pero que no pudieron encontrar un avión completo ni a ninguna de sus partes o pasajeros. Increíblemente ni los mejores aviones de patrulla marítima de

Estados Unidos

o

China

encontraron la respuesta.

De repente, de un día para el otro, el primer ministro malasio dio la noticia que el avión se había estrellado y todos los que iban a bordo habían muerto. A los familiares de las víctimas, se les avisó mediante mensaje de texto en inglés, de una forma muy extraña, sin tener ‘pruebas fehacientes‘ de la destrucción del avión.

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