15 de abril de 2018 - 00:00

Millennials, un público exigente para el mercado laboral - Por Fernando Podestá

Los millennials no creen en permanecer en un mismo trabajo toda la vida sino que prefieren apostar al continuo mejoramiento de su habilidad.

En tan sólo dos años, las personas nacidas entre 1980 y 2000 constituirán más de un tercio de la fuerza laboral en el mundo. Pero no es necesario sentarse a esperar para ver qué sucede: esta generación, los millennials, ya han cuestionado paradigmas y están revolucionando los viejos modelos establecidos.

Enfocados en formar sus propias carreras por sobre todas las cosas, esta nueva camada de trabajadores ha impulsado como nunca antes la creación de entornos dinámicos y cambiantes, en donde cada uno construye su propio camino y desarrolla las habilidades necesarias para garantizar su seguridad laboral a lo largo del tiempo. Tanto es así que la relación empleador-empleado llegó a un punto de inflexión: hoy se basa en la confianza y en un auto-interés mutuo.

Los millennials no creen en permanecer en un mismo trabajo toda la vida sino que prefieren apostar al continuo mejoramiento de sus habilidades y competencias para lograr un desarrollo personal y profesional sin límites. Esto viene de la mano de dos de sus principales características: una gran capacidad de adaptación y la facilidad de aprendizaje. Se trata de una generación que apuesta al cambio y lo disfruta, a la vez que busca prepararse para las distintas oportunidades que se les presentan.

Es ahí donde los empleadores encuentran su principal desafío y el interrogante que surge es: ¿cómo vamos a afrontarlo?

Mucho hemos escuchado acerca de la necesidad que tienen los negocios -sin importar cuál sea su tamaño- de adaptarse a escenarios cambiantes para no perder competitividad. No cabe duda de que, ante las exigencias de las nuevas generaciones, debemos tomar cartas en el asunto y redefinir las bases sobre las que trabajamos hoy, para respaldar el crecimiento futuro.

Como empleadores, nos vemos en la obligación de rediseñar nuestras prácticas de gestión de personas, con una mirada más novedosa y a la medida de cada uno. Generar un ambiente flexible, brindar la posibilidad de crecer profesionalmente, dar la oportunidad de desarrollar nuevas habilidades y ofrecer facilidades para combinar la vida laboral con la personal, son algunas de las premisas clave que han cobrado prácticamente la misma importancia que la remuneración a la hora de atraer o retener a los millennials. Los propósitos también importan: esta generación prioriza trabajar para empresarios socialmente responsables y congruentes con sus valores.

El momento es ahora: debemos hacer una profunda definición de la marca empleadora de acuerdo a las nuevas expectativas.

Crear una propuesta de valor resulta un imperativo para generar compromiso en las personas y posicionarse como el lugar que todos quieran elegir para desarrollarse.

Y mientras los trabajadores deben estar predispuestos a capacitarse continuamente, las organizaciones deben comprometerse a construir talento y formar a sus equipos, dotando a la fuerza laboral de más y mejores habilidades y competencias, e integrando la tecnología necesaria para lograr un balance productivo. Ésa será la única forma de garantizar el acceso al talento que, a su vez, será la garantía del éxito de los negocios.

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