Tropas rusas tomaron ayer el control de la base aérea de Belbek, uno de los últimos bastiones de Ucrania en Crimea, tras dar un ultimátum a los mandos de esa unidad para que entregaran el cuartel o se cambiaran de bando, en un episodio que evidencia la indecisión de Kiev sobre el futuro de sus militares en la península.
Al menos seis carros blindados rusos participaron en el asalto, durante el cual se oyeron disparos y al menos un periodista resultó herido, según varias fuentes citadas por el periódico ucraniano Ukrainskaya Pravda. Según la televisión ucraniana, la base militar fue atacada con granadas aturdidoras lanzadas por miembros de las llamadas autodefensas de Crimea, a los que el gobierno de la península dio status de unidades militares.
Las noticias de unidades, aeropuertos y barcos ucranianos asaltados y tomados por hombres uniformados que se identifican como fuerzas crimeas, se suceden a diario y la reacción de Kiev es casi inexistente.
En tanto, el ministerio de Defensa ruso informó que 54 de los 67 barcos de la Armada ucraniana emplazados en Crimea se cambiaron de bando y responden a las Fuerzas Navales rusas. Moscú asegura que un total de 147 unidades y destacamentos ucranianos en Crimea izaron la bandera rusa.