6 de junio de 2013 - 23:25

Miles de refugiados tras las inundaciones en Alemania

La gente se agolpa en centros de emergencias. La altura del agua pone en alerta a los países de Europa central. Al menos 12 muertos.

Miles de personas estaban refugiadas ayer en los centros de emergencia en el este de Alemania para huir de las inundaciones históricas que ponen en alerta a varios países de Europa central.

La situación seguía particularmente tensa en Baviera y en el este de Alemania, en donde las ciudades industriales de Bitterfeld y Halle se preparan para lo peor.

Pero los daños son por el momento materiales mientras que la catástrofe dejó al menos 12 muertos los últimos cinco días en Europa Central.

Frente a la subida del agua, miles de alemanes dejaron sus domicilios y se amontonaban en los gimnasios en donde se instalaron camas de campaña. "Llegamos a dormir unos minutos sólo y luego vinieron a despertarnos", se lamentaba una mujer, Simone Müller, en Bitterfeld.

La ciudad de Deggendorf, cerca de la frontera checa y austríaca, estaba casi cortada del mundo, según la prensa local.

Algunos habitantes tuvieron que ser evacuados por helicóptero de sus hogares mientras que las imágenes aéreas difundidas por los canales de televisión mostraban viviendas casi sumergidas y edificios en donde el nivel del agua alcanzaba o era superior al primer piso.

Una parte de la autopista estaba igualmente sumergida, algunos camiones abandonados en las carreteras estaban cubiertos hasta el techo. En esta misma región el agua bajó en la ciudad de Passau, en donde los habitantes comenzaron a remover las toneladas de barro que trajeron las crecidas que alcanzaron el centro histórico a principios de la semana.

Los habitantes descubrieron con sorpresa la importancia de los daños al regresar a sus hogares. Su costo no fue aún cifrado pero el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, indicó el jueves que la ayuda de 100 millones de euros ya anunciada podría ser insuficiente.

La ciudad de la porcelana, Meissen, continuaba invadida por el agua mientras que, no muy lejos de allí, Dresde, a orillas del Elba, intentaba salvar su centro histórico con la ayuda de bolsas de arena para reforzar los diques.

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