Decenas de miles de personas marcharon ayer por las calles de Lisboa para protestar contra la política de ajuste del gobierno conservador y exigir su renuncia en el 39 aniversario de la Revolución de los Claveles, que puso fin a la última dictadura en el país europeo.
La marcha, encabezada por dirigentes de la izquierda y algunos de los capitanes que se sublevaron en 1974 tras cuarenta años de dictadura, desfiló por la avenida Liberdade de la capital lusa con pancartas y lemas contra el primer ministro Pedro Passos Coelho y la "troika" de prestamistas externos de Portugal.
"El pueblo es quien más manda", recordaban muchos de los manifestantes, que exhibían esa frase en sus carteles o la resaltaban al entonarla en la letra de "Grandola vila morena", la canción que se convirtió en el himno de la Revolución.
Además de los partidos de izquierda y los dos grandes sindicatos lusos, la CGTP y la UGT, se sumaron a la marcha decenas de entidades cívicas y profesionales, los indignados y el movimiento "Que se lixe a torika" (que se joda la troika) que ha organizado dos de las mayores protestas lusas de los últimos años.