El Senado mexicano aprobó ayer una polémica reforma que abre el sector petrolero al capital privado nacional y extranjero poniendo fin a 75 años de monopolio estatal, un proyecto rechazado por la izquierda y que ahora debe ser discutido en la Cámara de Diputados.
Después de maratónicas sesiones dilatadas por las objeciones al dictamen de los legisladores de la izquierda, la Cámara alta dio luz verde a la que se considera la reforma más trascendental del presidente Enrique Peña Nieto que, desde que asumió el poder hace un año, ha impulsado transformaciones de gran calado en la segunda economía de América Latina.
Con el voto del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN, conservador), que juntos tienen dos tercios de los escaños de la cámara, el Senado aprobó en lo particular y en lo general reformar diversos artículos de la Constitución.
La reforma contempla abrir al capital privado la exploración y extracción de hidrocarburos mediante distintos tipos de contrato que "entre otros" pueden ser de servicios, de utilidad o de producción compartida o de licencia siendo el Estado quien defina en cada caso "el modelo contractual que mejor convenga para maximizar los ingresos de la nación".
El proyecto también resta poder al influyente sindicato de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), cuyo dirigente, Carlos Romero Deschamps, fue acusado años atrás por la fiscalía de haber desviado fondos a una campaña presidencial.
El dictamen elimina los cinco representantes sindicales del Consejo de Administración de Pemex.
"En una sesión histórica hemos establecido las bases de un nuevo modelo para el sector energético de México", destacó David Penchyna, senador del PRI y presidente de la Comisión de Energía, quien aseguró que el sindicato ya no estará en el Consejo "pero sus derechos no serán afectados".
Durante el debate, los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) leyeron el discurso que en 1938 pronunció el entonces presidente Lázaro Cárdenas al decretar la nacionalización del petróleo, un símbolo de la soberanía mexicana desde entonces.
"Los cambios hechos en lo oscurito reafirman la postura entreguista del conjunto de la reforma con la que algunos se van a enriquecer haciendo contratos y el resto tendrá que pagar los costos de la privatización", dijo la senadora del PRD Lorena Cuéllar.
Diputados bloquean análisis
Peña Nieto dijo que buscaba reactivar a Pemex, que ha enfrentado una drástica caída de su producción de crudo desde los 3,4 millones de barriles diarios de 2004 a los 2,5 millones registrados durante el tercer trimestre de 2013, y en su propuesta sólo mencionaba contratos de utilidad compartida.
"El Senado ha tomado una decisión trascendental para México", se congratuló el mandatario en Twitter.
Una veintena de diputados de izquierda se atrincheraron en el Congreso de México y bloquearon el acceso al pleno al resto de los legisladores para impedir el avance de la polémica reforma energética aprobada este miércoles en el Senado.
Después de que ayer por la mañana la Cámara alta diera luz verde -con el rechazo de la izquierda- a la que se considera la reforma más trascendental del presidente Enrique Peña Nieto, legisladores de los tres partidos de izquierda bloquearon con sillas y cadenas las puertas de acceso a la sala de plenos de la Cámara de Diputados.
Con gritos de "el petróleo no se vende, el petróleo se defiende" y pancartas que decían "¡traidores!", los diputados se atrincheraron en la tribuna de oradores para "hacer un llamado a la ciudadanía porque no podemos permitir que un puñado quiera apoderarse y entregar los bienes nacionales", denunció María Luisa Alcalde, del partido Movimiento Ciudadano.