Rumanos y búlgaros pueden trabajar libremente en el conjunto de la Unión Europea desde ayer, una etapa que suscita polémica en Reino Unido y Alemania, pero que ha sido acogida con indiferencia en Bucarest y Sofía.
Rumanos y búlgaros pueden trabajar libremente en el conjunto de la Unión Europea desde ayer, una etapa que suscita polémica en Reino Unido y Alemania, pero que ha sido acogida con indiferencia en Bucarest y Sofía.
Este 1 de enero se puso fin a las últimas restricciones para rumanos y búlgaros en el mercado de trabajo de nueve países de la UE (Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Reino Unido, Luxemburgo, Malta y Holanda). Otros 17 estados, entre ellos, Italia y Suecia, acogen a trabajadores de estos países desde hace años.
"Por este motivo, es muy improbable que asistamos a un alza importante de la emigración" rumana y búlgara, destacó el miércoles el comisario europeo de Empleo, Laszlo Andor, mientras parte de la prensa y de los políticos británicos alertan de una "invasión" en su país.