19 de mayo de 2013 - 22:29

El matadero, un triste final para los purasangre de Andalucía

La región española de Andalucía, famosa por el flamenco y sus castillos moros, es también la cuna de una legendaria raza de caballos, frecuentes obsequios para la nobleza acaudalada, conocidos históricamente por su presencia en la conquista de América y exhibidos en películas de Hollywood.

En su frondosa hacienda en el corazón de Andalucía, Francisco Mesa cría los "Pura Raza Española" con un empeño forjado en años de atender esos animales, conocidos por su inteligencia y su afinidad con los seres humanos. Cuando entra en el lodoso corral, Mesa, de 73 años, es inmediatamente rodeado por potros y yeguas que lo acarician con sus hocicos, sin saber que les depara un triste final: el matadero.

A menos de que haya un perdón de último momento, los purasangre de Mesa serán reducidos a carne de caballo en cuestión de meses. Son víctimas de una grave crisis económica que ha devastado los ingresos de millones de españoles, ha desatado el desempleo y obligado a mucha gente a abandonar sus viviendas.

Los caballos Pura Raza Española siempre han sido populares en España, pero las adquisiciones se dispararon particularmente durante el auge económico de fines de los años noventa. Ya eran legendarios como caballos de guerra y como frecuente obsequio entre la nobleza europea, e incluso se han usado en películas de Hollywood como "Gladiator" y "Braveheart".

El aumento de la demanda generó un inusitado interés por criar a estos animales y la cantidad de caballos en España aumentó en cientos de miles.

Hasta que llegó la crisis económica del 2008. Decayó la demanda por los caballos y ahora, al agravarse la crisis, ha surgido un nuevo dilema: los propietarios ya no pueden pagar por el mantenimiento de los animales, y ello implica que irán al matadero si no se halla a alguien que pueda cuidarlos. Hasta el año pasado, la ley española incluso disponía que los caballos que nadie deseaba debían ser convertidos en carne para comer.

Eso ya no se cumple, pero la mayoría de las bestias van al matadero de todas maneras, pues no hay alternativa. Si alguien simplemente abandona un caballo, tiene que pagar fuertes multas.

La cifra de caballos enviados al matadero en España alcanzó los 70.000 el año pasado, comparado con 30.000 en el 2008, según el Ministerio de Agricultura.

En estos tiempos de austeridad, Mesa no puede gastar más del dinero que percibe de su pensión pública para pagar por el mantenimiento de los caballos. Por ello se ha impuesto un plazo para venderlos.

Si no lo logra, el individuo que vende los animales a los mataderos le pagará unos 150 euros (200 dólares) por animal y enviará un camión para recogerlos. Los caballos quedarán confinados en un corral hasta que salgan de la lista de espera para ser sacrificados.

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