15 de octubre de 2015 - 00:00

Más tropas y controles israelíes en los barrios palestinos de Jerusalén

En un intento de frenar los ataques -en su mayoría con cuchillo- a vecinos hebreos de Jerusalén, que ya provocaron 7 israelíes y 30 palestinos muertos, el gobierno de Netanyahu endurece día a día la represión.

Israel comenzó ayer a instalar puestos de control en los accesos a los barrios palestinos de Jerusalén Este, en un intento de detener la actual ola de ataques contra ciudadanos israelíes. Horas después, la policía israelí anunció haber matado a dos agresores con cuchillo en dos intervenciones diferentes en Jerusalén.

Por su parte, en sus primeras declaraciones desde que se inició hace dos semanas la actual ola de violencia que ha dejado más de 30 muertos, el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas, dijo apoyar “una resistencia popular y pacífica” y criticó al gobierno y a los colonos israelíes que “actúan como terroristas contra nuestro pueblo”.

La nueva ola de violencia ha causado desde el 1 de octubre 7 muertos entre los israelíes y unos 30 entre los palestinos, entre ellos varios autores de ataques cometidos sobre todo con arma blanca.

El martes, dos hombres mataron a dos israelíes al abrir fuego en un autobús, y otro embistió una parada de autobús con su coche, dejando un muerto.

Ayer, la policía israelí mató a un hombre armado que había herido levemente a cuchilladas a una mujer cerca de la estación central de buses de Jerusalén, en el segundo ataque con arma blanca del día. Más temprano, la policía había abatido a un hombre que intentó agredir con un cuchillo a un guardia de seguridad a la entrada de la Ciudad Vieja, en la parte este de la ciudad, anexada y ocupada por Israel.
Los muertos son dos palestinos de 20 y 23 años.

También ayer, el gobierno israelí anunció nuevas medidas. Así, entre otras cosas, los cuerpos de los palestinos autores de los ataques contra israelíes abatidos por las fuerzas de seguridad no serán entregados a sus familias y se suavizarán las reglas de portación de armas para los ciudadanos hebreos.

El gobierno israelí ya había anunciado durante la noche del martes una serie de medidas, entre ellas la movilización de soldados para ayudar a los policías en las ciudades y en las carreteras israelíes.

También autorizó a la policía “a cerrar o imponer un toque de queda en los barrios de Jerusalén en caso de fricciones o incitaciones a la violencia”, y anunció que reclutará a 300 agentes de seguridad para los transportes públicos de Jerusalén.

Además de destruir las casas de los autores de atentados como hacía hasta ahora, Israel se incautará de sus bienes y revocará sus derechos de residencia permanente, aseguró Benjamin Netanyahu.

Ayer, policías armados controlaban cada coche que salía del barrio de Jabal Mukaber en Jerusalén Este, anexionada y ocupada por Israel, de donde procedían la mayoría de los palestinos implicados en los recientes ataques.

Una medida impopular

Jabel Mukaber linda con la colonia judía de Armon Hanatziv, donde tuvo lugar el atentado del martes contra un micro. Un conductor israelí murió allí en setiembre, al perder el control de su coche por culpa de las piedras que le arrojaron ciudadanos palestinos, según la policía. 
La instalación de puestos de control en Jerusalén Este ya fue adoptada en otras ocasiones y suscitó el rechazo de los palestinos, ya que complicaba su vida y sus desplazamientos, por ejemplo los de los niños que van a la escuela.

La violencia, que azota los territorios palestinos desde hace meses, se intensificó a partir del 1 de octubre, cuando presuntos miembros de Hamas mataron a tiros a una pareja de colonos judíos en Cisjordania, en presencia de sus hijos.

Las autoridades israelíes y palestinas no han conseguido detener este movimiento compuesto, sobre todo, por jóvenes palestinos frustrados por sus condiciones de vida bajo la ocupación israelí.

En cuanto a Jordania, país que tiene asignada la misión de cuidar la seguridad en la explanada de las Mezquitas en Jerusalén, expresó su reprobación ante la decisión israelí de instalar puestos de control en la parte este de la ciudad.

Asimismo, el jefe del Hezbolá chiita libanés, Hasan Nasralá, expresó su apoyo a los ataques de palestinos contra israelíes, calificándolos de “resistencia e intifada”.

Bronca en funerales

En el bando palestino, los funerales cotidianos alimentan la bronca. Cientos de personas asistieron ayer en Belén a las exequias de Moataz Zawahra, de 28 años, que murió la víspera en unos enfrentamientos.

Por su parte, el presidente de la Autoridad palestina Mahmud Abas afirmó en esta jornada que apoya "una resistencia popular y pacífica".
Durante un discurso emitido por la televisión oficial, su primera alocución a los palestinos desde el comienzo de esta nueva ola de violencia, Abas afirmó querer "continuar nuestra lucha nacional" y reafirmó el "derecho a defendernos".

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