El líder de los rebeldes chiítas de Yemen, Abdel Malek al Huthi, aseguró ayer que su grupo resistirá a la “agresión” de Arabia Saudita, que encabeza una campaña de bombardeos contra sus hombres desde hace más de tres semanas.
El líder de los rebeldes chiítas de Yemen, Abdel Malek al Huthi, aseguró ayer que su grupo resistirá a la “agresión” de Arabia Saudita, que encabeza una campaña de bombardeos contra sus hombres desde hace más de tres semanas.
Entretanto, el partido del expresidente yemenita Ali Abdalá Saleh, acusado de aliarse a los chiítas, celebró ayer una reciente resolución de la ONU, que pidió a los rebeldes que se retiraran de los amplios territorios que conquistaron en el país.
Esas declaraciones sugieren que Saleh podría estar alejándose de los rebeldes.
Por su parte, el actual presidente Abd Rabo Mansur Hadi, que se refugió en Riad ante el avance de las milicias chiítas hutíes, recibió ayer el apoyo del mando militar de la mayor provincia de Yemen, Hadramut .
Los combates entre los hutíes y los partidarios de Hadi, que tienen el apoyo de la coalición árabe liderada por Riad, seguían ayer en varias ciudades del sur del país, a la espera de la ayuda humanitaria prometida por Arabia Saudita.
Los últimos enfrentamientos y bombardeos aéreos dejaron al menos 85 muertos en menos de 24 horas, según un nuevo balance.
Los combates más sangrientos tuvieron lugar en la localidad de Dhaleh, donde murieron 31 hutíes y 17 de sus adversarios, indicó un alto responsable provincial.
Otros choques se produjeron en Adén, segunda ciudad de Yemen, y en Taez, una gran localidad del sudoeste, donde los hutíes acaban de abrir un nuevo frente.
Los rebeldes hutíes llegaron a Taez antes de que la coalición árabe iniciara sus bombardeos, el pasado 26 de marzo.
Sin embargo, no han logrado hacerse con la tercera ciudad del país, cuyo control tiene una importancia estratégica para ellos.
Los chiítas, apoyados por Irán, entraron en Saná, la capital, en setiembre de 2014 donde se hicieron con el poder, antes de iniciar en marzo una ofensiva hacia el sur del país, donde se concentraban los fieles del presidente.