13 de septiembre de 2014 - 00:00

Mario Bustos Carra: “Se ha verificado la desaparición de varias empresas agroindustriales”

El Gerente de la CCEC asegura que los beneficios para el agro de la devaluación de principios de año ya se diluyeron y agrega que la presión tributaria para las economías regionales ha ido en paulatino aumento.

Mario Bustos Carra, gerente general de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, explicó el panorama y dificultades que hoy atraviesan los diversos sectores del agro, las medidas que se han tomado desde la Cámara y las proyecciones ante una coyuntura plagada por la incertidumbre y con nulos signos positivos.

-¿Cuál es el panorama exportador de los sectores agroindustriales?

-Los momentos que atraviesa la economía nacional están marcados por la incertidumbre. No sólo por el tema de la deuda de nuestro país y sus avatares jurídicos, sino porque han transcurrido varios años en los cuales el sector agroindustrial, distintivo de economías regionales como la nuestra, no ha podido hacer valer sus justificados reclamos.

Hemos dicho en varias oportunidades que cualquiera sea el producto que analicemos, existe una matriz de problemas que los incluye a todos.

Independientemente de las magras cosechas de este año, consecuencia de las inclemencias climáticas, se verifica que se ha perdido competitividad a nivel internacional a raíz del elevado índice inflacionario, una presión tributaria que ha ido en paulatino aumento, costos de transporte y producción que rápidamente contribuyeron a diluir la devaluación de principios de año.

En general, son los remanidos temas que los sectores de la economía provincial reclaman sin una respuesta rápida y efectiva de parte del Gobierno Nacional.

-Frente a este escenario, ¿cree que hay empresas del agro de Mendoza que desaparecerán?

-Según algunos informes confiables, el desempleo es una realidad y se ha verificado la desaparición de varias empresas agroindustriales, como consecuencia de la pérdida de competitividad que mencionamos, que en muchos casos se tornó inviable a ciertos emprendimientos.

Además, el cepo cambiario, las dificultades para importar y los altos costos, agregaron inconvenientes que en varios casos obligaron a adoptar medidas extremas.

-¿La Cámara ha tenido alguna respuesta desde el Gobierno ante los reclamos pedidos por los productores?

-Si partimos de la base que este “modelo” se basa en un sistema recaudatorio que deriva mayoritariamente los recursos a la Nación, no es tarea sencilla obtener respuesta a reclamos que se basan, justamente, en aliviar la presión para mejorar la competitividad.

Además, el peor de los impuestos, que es la inflación, no es atacado con la firmeza que el momento requiere, por lo cual también es complicado prever escenarios futuros, pues los costos tienden a modificarse acompañando este índice.

Ciertamente, la exportación se basa en las 3 “C”: costos, calidad y continuidad. Verificamos entonces que la empresa y el empresario local sólo pueden asegurar la segunda de las “C”, que es la calidad.

Las otras dos no dependen ni de la voluntad ni del empeño que se dedique. Dependerá de una política económica que brinde un marco de seguridad y sustentabilidad a lo largo del tiempo.

-Algunas empresas, ante las problemáticas coyunturales que usted menciona, han decidido volcarse más al mercado interno. ¿Usted observa esta situación?

-La alternativa del mercado interno es una búsqueda de salida a la producción o de movilización de stocks. Pero en un marco económico de estancamiento, con incertidumbre sobre el futuro, los consumidores tienden a reducir o mejor dicho, a restringir sus gastos, como reacción lógica.

Por lo tanto, incursionar en el mercado interno puede ser una alternativa, pero que se incluye en las generales de la ley en el contexto actual.

-¿Espera una devaluación en los próximos meses?

-El dólar conveniente sería aquel que al convertirlo a pesos, nos asegure un tipo de cambio que restituya competitividad. Pero creo que es necesario hacer una observación: el tipo de cambio es una de las variables que el exportador necesita para calcular sus costos.

Las otras son: la estabilidad económica, el acceso a los insumos, tecnologías importadas y al mercado de cambios, eliminación de las retenciones, abaratamiento de fletes, etc.

O lo que sería mejor, un plan económico a largo plazo, que tome al comercio exterior del país como una política de Estado, brindando de esa manera fiabilidad y confianza a quienes tomen la decisión de competir en los mercados internacionales.

Una devaluación, tal como quedó demostrado a principios de año, tiene un beneficio efímero sobre la competitividad de nuestras exportaciones.

Tal vez eliminando retenciones y elevando u otorgando reintegros a las exportaciones, obtiene iguales o mejores resultados que una devaluación generalizada, que más temprano que tarde impacta de lleno en los índices inflacionarios.

Mientras que, y solamente por recalcar una medida, la eliminación de la retención automáticamente mejora la paridad cambiaria en el mismo porcentaje que la retención eliminada, y llega en forma directa al exportador, sin influir en el contexto económico general.

De igual manera, la revisión de los actuales niveles impositivos buscando su adecuación a la realidad que demanda nuestra economía, contribuiría a esa mejora de competitividad directa e indirectamente: directamente, por el alivio de carga tributaria, e indirectamente, por el recupero vía reintegros de impuestos abonados para mercaderías destinadas a la exportación.

Entendemos que de esta manera, obtendríamos una mejora en el tipo de cambio que por la estructura productiva de nuestra economía regional, haría fácil y directamente trasladable estos posibles beneficios a todos los actores de la cadena de la producción.

-Cuando se habla de aumentos de costos, ¿cuáles son los más preocupantes?

-Es este clima de incertidumbre el que motiva que la preocupación esté dirigida a todos los rubros que integran dichos costos y en todos sus niveles, esto es, desde el laboreo de las plantaciones, cosechas y finalmente, los procesos industriales.

-¿Cuál es la situación actual del aceite de oliva?

-La situación es complicada. España, principal productor mundial, ha registrado una cosecha récord en comparación con las de la última década, y como contrapartida, en Argentina hemos tenido una de las más bajas, consecuencia de las inclemencias climáticas.

Y Mendoza, ha sido una de las provincias más afectadas en la disminución de su producción agrícola en general, no solamente la olivícola.

La elaboración de aceite de oliva ha estado muy por debajo de los niveles de años anteriores, y con costos más elevados como consecuencia del impacto que la inflación tiene sobre los mismos.

Se deduce entonces que el panorama no es muy favorable pues debemos afrontar la gran producción europea además que en sus precios, juega el elevado nivel de subsidios.

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