Los policías malasios que investigan la muerte del hermanastro del dirigente norcoreano Kim Jong-un detuvieron a una sospechosa ayer, tras este asesinato con tintes de Guerra Fría, que Seúl achaca a agentes norcoreanos.
Los policías malasios que investigan la muerte del hermanastro del dirigente norcoreano Kim Jong-un detuvieron a una sospechosa ayer, tras este asesinato con tintes de Guerra Fría, que Seúl achaca a agentes norcoreanos.
Mientras que Corea del Sur mencionó que la víctima había sido envenenada por espías norcoreanas, la policía de Kuala Lumpur anunció la detención de una mujer con un pasaporte vietnamita.
La detención se produjo 24 horas después de que se anunciara la muerte de Kim Jong-nam, de 45 años, hijo mayor del dirigente difunto Kim Jong-il, que vivía en el exilio desde hacía años.
Algunos medios de prensa dijeron que la cara de la víctima había sido rociada con un líquido.
El asesinato, ocurrido el lunes, unos días antes de las celebraciones en Corea del Norte por el nacimiento de Kim Jong-il, fue presentado por Seúl como una prueba de la “brutalidad de la naturaleza inhumana” del régimen de Pyongyang.