14 de abril de 2013 - 15:53

La maestra de Santa Rosa que lucha por la reforma migratoria en EEUU

Espantada por la crisis de 2001, Ada Bermejo se fue de La Dormida y se instaló junto a su familia en Florida. Allá contribuyó a la creación del grupo Dreamers’ Moms, un colectivo de madres que apoya la aprobación de una nueva ley de inmigración que benefi

Una maestra mendocina, que añora volver a las aulas en algún momento, se ha convertido en una activa militante de la reforma migratoria de Estados Unidos y que podría beneficiar a 11 millones de indocumentados de este país.

Desde hace unos meses,

Ada Bermejo contribuyó a darle forma a Mom´s Dreamers

, un colectivo de madres solidarias, cuyos hijos aplicaron para la Acción Diferida, la propuesta de

Barack Obama

para legalizar a jóvenes que viven en ese país sin papeles, pero que cumplen ciertos requisitos.

“La verdad es que no pensé en volverme una activista como vos decís y no me considero una para nada porque siempre he tenido perfil bajo. Creo que sólo persigo un sueño, pero también es verdad que estábamos cansados de esperar un cambio. Entonces, nos dimos cuenta que el cambio lo tenemos que generar nosotros mismos”.

Una emigrada de la crisis de 2001

La historia de esta mujer nacida en Santa Rosa arranca a fines del 2001 cuando abandonó Mendoza para seguir a su marido, Jorge Gautier, que un año antes se vino al sur de la Florida. En ese momento, los argentinos todavía ingresaban sin mayor papeleo a EE.UU.

“Nos vinimos por la situación económica. Habíamos comprado una casa y llegó un momento en que no alcanzaba el dinero para pagarla. Además habíamos adquirido otras deudas a raíz de eso. Era maestra titular en mi escuela, pero el sueldo no alcanzaba. Mi esposo se dedicaba al comercio, pero no tenía un trabajo estable. Entonces, decidió venirse por un año para probar. Como el trabajo estaba bueno decidió quedarse”.

Lo cierto es que Ada llevaba tan sólo una semana en este país cuando explotó la crisis más terrible de la historia argentina, que terminó con la presidencia de

Fernando De la Rúa

y 20 muertos.

La evolución del estallido social le dio motivos a la pareja para quedarse más de lo previsto junto a sus tres hijos: Federico (26), Melisa (18) y Ariel (12), quienes eran niños cuando abandonaron su casa de Las Heras.

“Es que acá había trabajo y se conseguía rápido.Acostumbrada a Mendoza, pensé que me iba a encontrar colas en los lugares, pero apenas salí a buscar, conseguí”. Bermejo, quien admite que realizó trabajos de limpieza en oficinas y hoteles en el inicio, explicó que ahora “nos alcanza el dinero, no nos damos lujo, pero vivimos normal. La realidad es que allá no sabíamos hasta que día del mes nos iba a alcanzar. También vivimos tranquilos y no estamos atormentados porque nos vayan a robar. Allá nos robaron hasta la garrafa”.

Su familia está viviendo cerca de

Fort Laudardale

y tuvieron que generar una empresa que presta servicios a una compañía americana de accesorios para autos de colección.

A pesar de que reconoce que le provoca “miedo” las noticias que le llegan de nuestro país, Ada confiesa que extraña Mendoza y que le gustaría volver para reencontrarse con sus padres, quienes atraviesan enfermedades que le preocupan.

También reconoció que es posible que muchos compatriotas la critiquen por haberse ido y por plegarse a una lucha de un país que no es el suyo.

“Respeto las opiniones de todos. En Argentina están todos muy divididos, pero yo no opino de lo que pasa allá porque no vivo allá. No puedo tener el tupé de hablar si algo está bien o mal. Entonces, creo que nadie me puede juzgar sin saber todo lo que pasé acá para decidirme a hacer esto. Mi familia lo sabe y por eso, estoy acá”.

Esta maestra de enseñanza práctica reconoció que todo lo que está haciendo es para lograr un status que le permita mantener la familia unida.

“Pero básicamente, para no frustrar los sueños de los hijos. Porque si quiero yo quiero ir a ver a mis padres, luego no podré regresar porque nos aplicarían la pena de los 10 años. Es difícil decidir y estamos en una encrucijada”. Entonces, Bermejo recordó que junto a otras 4 mamás, entre ellas Alejandra Saucedo y María Bilbao, que también son compatriotas, empezaron a reunirse en el restaurante de especialidades argentinas Kussifay, que está ubicado en la ciudad de Hollywood, a unos 25 minutos de Miami Beach.

“El año pasado se empezaron a hacer clínicas gratuitas para informar sobre temas relacionados a inmigración. Iba mucha gente y ahí empezamos a conversar con las mamás que iban de voluntarias para ayudar a los chicos. Vimos que había mucha gente que tenía inquietud y que estaba ansiosa porque si bien los chicos estaban aplicando para la Acción Diferida, sentíamos que los padres nos quedábamos sin nada. Entonces nos dimos cuenta que había que seguir trabajando para que lograr que esa Acción se convierta en una residencia o en algo más”.

Familias divididas

Esta inmigrante argentina en EE.UU. justificó la búsqueda de una reforma integral para evitar que su familia no corra el riesgo de dividirse porque los padres sean deportados y considera que eso sería un nuevo trastorno, ya que sus hijos anteriormente se tuvieron que

adaptar a un cambio y otro más no sería bueno para ellos.

”Sería un cambio drástico porque deberíamos resolver otra cosa, pero la verdad es que ellos ya quieren quedarse acá. Hace algunos años planteamos volver, pero el cambio ya fue grande, se adaptaron y otra vez llevarlos para allá sería otro cambio. Lo que ellos conocen ahora es esto”. Ahora que corren vientos favorables para una reforma migratoria,

Ada admite que le duele que le llamen “ilegales” a las personas que están en su situación y que serían unos 11 millones. “Duele porque no somos ilegales. Utilizamos un espacio que había para trabajar. Entramos legalmente y luego la visa se venció. Había trabajo y creo que ellos necesitaban nuestra mano de obra y la verdad es que la han estado usando todos estos años. También hemos pagado los impuestos como corresponde”.

La mendocina, nacida en La Dormida, está convencida que la aprobación de una nueva ley migratoria tendrá un impacto favorable e inmediato en la economía yanqui.

“Si nos legalizamos, este país va a producir más. Vamos a comprar casas, autos, vamos a comprar empresas. No vamos a ser gasto para este país. No le vamos a quitar el trabajo a nadie, porque la gente ya está trabajando. En este país, no se puede estar sin trabajar”. Incluso, se ilusionó con la posibilidad de lograr un status legal que le permita perfeccionarse y volver a las aulas, tal como lo hacía cuando daba clases en la escuela José Vicente Zapata.

“Me encantaría tomar estudios y poder volver a la escuela. Extraño mucho la escuela. He estado muchos años en la escuela. Quisiera volver a eso, hacer lo que a uno le gusta”. Como dice Bermejo, la reforma blanquearía una realidad que se da de hecho, ya que muchos indocumentados realizan el trabajo que los propios ciudadanos rechazan.

“Dónde yo trabajo, muchas veces han surgido más posiciones, pero muy poca gente las ha ido a pedir”. Pero no ha sido tan fácil como antes conseguir trabajo, mucho menos cuando a uno lo persigue el fantasma de la deportación.

"Tenía mucho miedo"

“Tenía mucho, mucho miedo de decir que era indocumentada. No quería salir en las notas hablando de esto. Pero después, me puse a pensar que tenemos todo para ganar. Es que hemos trabajado prolijamente y tenemos que salir a defender lo que consideramos que es correcto. Hace 11 años que estamos acá, no hemos ocasionado problemas y nuestros hijos se han educado acá. Entonces, ¿por qué no legalizar a toda esta gente?”.

Esta Mom´s Dreamers espera que el Congreso estadounidense apruebe una propuesta unificada, pero si no obtiene consenso, prefiere que sea la que está trabajando el denominado “Grupo de los 8”, comisión bipartidista que integra el senador republicano Marco Rubio, quien parece el más duro de convencer.

“Es el más duro porque pertenece a la parte conservadora del Partido Republica, que siempre ha estado en contra de la reforma y que dice que es una amnistía. Entonces, si está él a favor, los demás no le van a dar la espalda. El le puede explicar a su grupo para conseguir una voto favorable”.

De todas maneras, adelantó que si la reforma fracasa no les quedará otra que “seguir trabajando para que la Acción Diferida se transforme en residencia. Que nos den permiso de trabajo para nuestros hijos no es lo ideal, pero iremos por pasos más pequeños y concretos”. Mientras esto ocurre, al menos unas 200 madres de otros estados de Norteamérica ya se han sumado a este movimiento, que además ha sido retratado en un documental que ha realizado el periodista independiente José Antonio Vargas, otro conocido militante por los derechos de los inmigrantes en este país.

Por si esto fuera poco, también tiene el apoyo de FLIC (Florida Inmigration Coalition), que nuclea a otras organizaciones que trabajan en el mismo sentido.

Algo es seguro. Estas madres solas no van a quedar.

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