El Programa de la Reparación Historia ha sido una propuesta novedosa e inédita para la recomposición de los haberes previsionales; apuntando por partida doble, tanto a provocar el desistimiento de causas judiciales en curso como a desalentar una futura acción judicial para el reajuste de haberes desfasados. Este sistema fue a su vez complementado con otra medida que no fue suficientemente dada a conocer pero resultó trascendental en la cuestión y que fue la implementación de un nuevo índice para la determinación de las prestaciones posteriores a Agosto 2016 -el mismo baremo que utiliza la reparación histórica para períodos anteriores-.
Ciertamente entonces, las intenciones de la propuesta pueden haber sido buenas y loables y, en algunos casos, de resultados eficaces. Sin embargo, las falencias del Programa también se hacen sentir y así es que, entre las principales críticas está la de que, si realmente la finalidad del programa era la de dar solución a la emergencia existente en materia de litigiosidad previsional ante en procesos judiciales eternos y costosos a los que este sector tan vulnerable de la sociedad se veía obligado a soportar, no se explica por qué se eligió para el Programa la aplicación de un índice de actualización de las remuneraciones diferente de aquel que los fallos judiciales vienen designando apropiado para el reajuste de los haberes.
Con lo visto, puede afirmarse que queda mucho por hacer y, sobretodo, enmendar, pero poco el tiempo que queda para hacerlo.