8 de junio de 2017 - 00:00

Los intereses marítimos argentinos

La posición geográfica absoluta de nuestro país se asemeja a una isla, a lo que se agrega que su comercio exterior está constituido fundamentalmente por graneles, lo que legitima su constante preocupación por los intereses marítimos. A ello se suma una formidable riqueza ictícola y una vasta plataforma continental, que  ha generado una constante preocupación por las cuestiones inherentes a la regulación internacional de los océanos y la creación de nuevas zonas marítimas de jurisdicción nacional.

Una meta siempre observada es la creación de la Plataforma Continental, cuyo origen se le atribuye a la decisión del presidente norteamericano Harry Truman, en 1945, desconociendo que la Argentina, casi dos años antes, había determinado que las costas, agua, lecho y subsuelo de su inmenso litoral marítimo se hallaban bajo su jurisdicción.

Una vez más la desidia y falta de responsabilidad de las autoridades pertinentes, puso en riesgo una reserva de valor incalculable, posiblemente superior a la hallada en la Plataforma Continental brasileña. Nos referimos, fundamentalmente, a la existencia de reservas hidrocarburíferas en nuestro margen continental. Sólo en la región de las Malvinas, los depósitos ascenderían a más de sesenta mil millones de barriles de crudo, según el máximo experto británico sobre este tema, Christ Carletonris. Mucho antes ya lo había adelantado el "Relevamiento económico de las Islas Malvinas", realizado por lord Shackleton, aparecido en julio de 1976.

El Margen Continental Argentino es uno de los más extensos del mundo. Esto es así a punto tal que el Arco de las Antillas del Sur, constituido por la prolongación submarina de la cordillera de los Andes, emerge finalmente en la península Antártica, con el nombre de Antartandes. Se localiza allí también el grupo insular Antártico, cuya soberanía reivindica nuestro país, debido a  razones históricas y geológicas por su pertenencia a la masa continental argentina. Nos referimos a las islas Georgias, Shetlands del Sur y Orcadas del Sur.

Desde el punto de vista geológico es un margen complejo, en el que se encuentran varios de los tipos de márgenes previstos en las Directrices Científicas y Técnicas de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental.

Fabulosa riqueza

Desde dicho límite, última frontera estatal, comienzan los Fondos Marinos y Oceánicos fuera de la jurisdicción estatal, denominada la Zona, la que juntamente con sus recursos son Patrimonio Común de la Humanidad. Lo oneroso de su explotación (inversión inicial) ha demorado su explotación. La fabulosa riqueza que contiene y los nódulos poli metálicos o de manganeso (mineral prevalente en cantidad), se hallan en todos los océanos, pero en mayor cantidad y pureza se encuentra en el Pacífico Norte. El gobierno de la Zona es un ejemplo de equidad, amplitud, democracia, participación de todos los sectores intervinientes en forma directa e indirecta, también por regiones geográficas. Los Estados Unidos fue uno de los pocos países que participaron en las múltiples sesiones de la 3ª Conferencia y quizá por ese entramado democrático, real y efectivo al que no están habituados, no firmaron el documento final.

Comisión estratégica

Mediante la Ley 24.815 se creó la Comisión Argentina para la Demarcación del Límite de la Plataforma Continental, cuya sigla es Copla. Si bien el gobierno nacional fue remiso en su creación y dotación de fondos y equipamientos de alta tecnología que fueron necesarios, por lo menos mantuvo durante todo ese lapso al mismo equipo de trabajo, lo que en nuestro país es un logro bastante importante. Las labores de dicha comisión insumieron un total de más de 432.000 horas/hombre. De acuerdo con lo dispuesto en la antedicha norma, la comisión estuvo

integrada por representantes de todos los ministerios y por profesionales contratados específicamente para la citada labor, que ya hemos dicho es demasiado compleja. Cada lugar presenta distintos métodos de abordaje, para que el país elija el que resulte más acomodado a sus intereses, esto sumado a la presencia de toda la gama posible de bordes externos reconocidos por la Conferencia. Además de su propio equipo de expertos, la Comisión contó con el apoyo técnico y científico de todos los ministerios, organismos públicos, y el servicio de Hidrografía Naval, bajo la dependencia directa del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

En suma un trabajo ímprobo y de excelente factura, que mereció la aprobación unánime de los 21 miembros de la Comisión de las Naciones Unidas. Como el trabajo se efectuó  de acuerdo con las normas determinadas por la IIIª Conferencia y siguiendo las recomendaciones de la Comisión de la ONU, lo aprobado tiene carácter definitivo e irrevocable, según lo determinado por la IIIª Conferencia  y forma parte del actual Derecho del Mar. Cuántos argentinos conocen este resultado que nos da un espaldarazo incontrastable en nuestro pleito diplomático frente a los usurpadores británicos. Ya no es cuestión de que un general ebrio determine una improvisada invasión militar, es la comunidad mundial quien expresa a través de su máximo foro, su profundo rechazo a un colonialismo anacrónico y arbitrario.

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.

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