El 8 de noviembre de 1928 se fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en Buenos Aires. Entre los integrantes de la primera comisión directiva encontramos a Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Manuel Gálvez, Enrique Banchs, Jorge Luis Borges, Arturo Capdevila, Baldomero Fernández Moreno, Ezequiel Martínez Estrada, Ricardo Rojas, entre otros.
La SADE tuvo sedes provisorias en Buenos Aires hasta las definitivas y actuales en las calles México 524 (desde 1946) y Uruguay 1371 (desde 1972).
Al iniciarse la década de 1940, la institución literaria comienza a pensar en la organización y creación de las primeras filiales, dado que desde el interior del país algunas provincias habían manifestado esa intención.
De este modo, la fundación de la filial Tucumán se realizó el 8 de julio de 1941; la de Santa Fe, el 10 de setiembre de 1941; y la de Mendoza, el 8 de abril de 1942.
En esta provincia, desde diciembre de 1941 escritores como Guillermo Petra Serralta, Ricardo Tudela, Américo Calí, Alejandro Santa María Conill, Reinaldo Bianchini, Juan Draghi Lucero solicitaron la creación de la filial.
En Córdoba el primer presidente de la filial fue Deodoro Roca, abogado destacado, líder de la Reforma Universitaria y autor del manifiesto liminar que inspiró a los estudiantes argentinos y latinoamericanos para transformar los claustros.
Roca fue invitado a exponer en el Primer Congreso de SADE en 1936 y expresó: "Me parece bien que los escritores agremiados se preocupen de discutir sus problemas gremiales y más aquellos que directamente se relacionan con las infinitas formas de explotación que sufren y les degradan.
Pero no tiene importancia, ni sentido, si no se ataca en todos los frentes vitales, si no se lucha con mayor lucidez y con mayor energía por asegurar a todos los escritores aquellas condiciones de dignificación y de libertad, sin las cuales el hombre de espíritu pierde, o no alcanza, lo mejor del espíritu… " (Revista SADE - Córdoba, 2008).
Daba cuenta de la necesidad de reunirse no sólo por motivos gremiales sino especialmente para poder expresarse en un marco de "dignificación y libertad".
Recordemos que el país, desde el punto de vista político, vivía en un contexto conservador, en lo que se llamó la Década Infame y a nivel mundial comenzaban a manifestarse regímenes totalitarios donde la libertad de pensamiento y expresión estaba fuertemente amenazada.
Juan Lazarte fue otro líder reformista, uno de los fundadores de la filial SADE Santa Fe y amigo de Deodoro Roca cuando aquel era estudiante de medicina en Córdoba.
Es uno de los que aparece en la foto emblemática trepado en el frente del Rectorado durante la toma, en la Reforma Universitaria de la que justamente en 2018 se cumplieron 100 años.
En 1942, Lazarte ya era un reconocido escritor y médico rosarino. Fue protagonista de un debate muy interesante que se dio en la comisión directiva en torno a la denominación que tendrían las representaciones de SADE en las provincias.
Se llamarían ¿filiales o seccionales? Lazarte propone que se llamen seccionales (sistema federal) y no filiales (sistema unitario).
Este punto se debatió ampliamente en un Congreso de Escritores en Córdoba. Si bien se optó por la denominación filial, en el espíritu se asentó la base federal.
El Estatuto estableció que las filiales serían autónomas en cuanto a su administración y labor cultural en el orden local, se darían sus propios reglamentos ajustados a los estatutos de la SA DE y tenderían a agrupar a los escritores de la respectiva zona.
Federalizar
La inquietud manifestada en la década de 1940 por los socios de SADE atraviesa la historia argentina. Tal como escribimos en un artículo anterior, el centralismo es tradicional en nuestro país y se visibiliza en diferentes aspectos.
Recientemente un artista plástico de una provincia argentina cuya obra de excelencia ha sido multipremiada, comentaba lo poco conocido que era su trabajo a nivel nacional.
Reflexionaba: "Quizá existen varios motivos. Uno puede ser porque mi tarea no la hice mirando al Atlántico".
La labor de un hacedor cultural desde la Ciudad de Buenos Aires tiene mayores posibilidades de proyectarse en forma inmediata y de expandirse al mundo.
Si bien hoy la tecnología permite que estemos virtualmente presentes en distantes espacios, también es necesario continuar promoviendo las reuniones y la red presencial entre escritores argentinos y latinoamericanos.
Es muy reconfortante saber que en setiembre de este año se realizan dos congresos de escritores en el interior del país. Entre hoy y el 9 de setiembre se inicia el Encuentro Internacional de Escritores, en Mendoza y, entre el 14 y 16 de setiembre, el XI Encuentro Internacional de Escritores del Mercosur en Gualeguaychú (Entre Ríos), organizados por la SADE correspondiente a esas filiales.
La puesta en valor de lo regional y su proyección nacional es una labor conjunta. Un enfoque amplio e integrador de la cultura es conveniente que se promueva desde gobiernos, organizaciones de la sociedad civil e individuos.
La SADE es la asociación de escritores más antigua del país. Está basada en una red tradicional con sedes en diferentes ciudades argentinas.
En el 90 aniversario de su fundación es saludable recordar algunos de sus objetivos, como promover la libertad de pensamiento y expresión, difundir la literatura y cultura argentina, y sostener la solidaridad y defensa de los derechos de los escritores.