La
La
presidenta brasileña, Dilma Rousseff
, afirmó hoy que las voces de la calle deben ser escuchadas, al referirse a las protestas que llevaron a mas de 250.000 personas a las calles de las principales ciudades del país.
"Esas voces de las calles deben ser escuchadas", dijo Rousseff en un discurso en el palacio Presidencial.
Y aseguró: "Mi gobierno está escuchando esas voces por el cambio. Mi gobierno está empeñado y comprometido con la transformación social".
Rousseff elogió el carácter pacífico de las las manifestaciones y afirmó: "Las voces de las calles quieren más ciudadanía, salud, transporte, oportunidades".
Una exguerrillera que luchó contra la dictadura y pagó con cárcel y tortura, Rousseff afirmó que en las calles de Brasil hubo una participación de los ciudadanos en busca de sus derechos, y "mi generación sabe cuánto eso nos costó".
"Mi gobierno, que quiere ampliar el acceso a la educación y la salud, comprende que las exigencias de la población cambian, cuando cambiamos Brasil, porque elevamos la renta, ampliamos acceso a empleo, a educación", dijo.
"Surgieron ciudadanos que quieren más y tienen derecho a más", expresó, aprovechando un acto convocado para lanzar un proyecto de ley sobre minería en el país.
Miles de personas prometían marchar nuevamente por las calles de Brasil, tras la mayor protesta en dos décadas realizada el lunes contra aumentos del precio del transporte y los gastos multimillonarios para el mundial de fútbol 2014, que terminó en caos y violencia en Rio de Janeiro y otras ciudades, y sorprendió al gobierno por su tamaño y virulencia.
En Brasil los ciudadanos están participando en las mayores manifestaciones desde que concluyó la dictadura de 1964-1985 debido a la mala calidad del transporte público, la atención médica, la enseñanza y la seguridad pública, pese al gran aumento de los impuestos.
Alrededor de 240.000 personas llenaron el lunes las calles en manifestaciones mayormente pacíficas en al menos ocho grandes ciudades. Empero, en Río de Janeiro y Belo Horizonte hubo incidentes de vandalismo y cargas de la policía que dejaron varios heridos.
La oleada de protestas, que comenzó por el aumento de precio del transporte urbano, fue además motivada por las imágenes de la semana pasada en Sao Paulo, cuando policías golpearon a los manifestantes y dispararon balas de goma durante una marcha que atrajo a 5.000 personas.
En Río, la represión policial contra un pequeño grupo de manifestantes pacíficos cerca del estadio de Maracaná fomentó la participación en la mayor protesta ocurrida en la ciudad en una generación.
En las redes sociales hay convocatorias de nuevas protestas en Sao Paulo y Brasilia.
Las protestas del lunes ocurrieron durante un partido de la Copa Confederación, un mes antes de la visita papal y un año antes de la Copa Mundial de Fútbol, además de tres años antes de las olimpiadas del 2016 en Río de Janeiro.
Un ataque cibernético paralizó la página de internet de la Copa Mundial de fútbol, un twitter de la rama brasileña de Anonymous colgó carteles en otras páginas gubernamentales pidiendo la asistencia de la ciudadanía a las manifestaciones callejeras.