21 de junio de 2015 - 00:00

La salida griega sacudirá a la Eurozona

Las pláticas sobre el rescate griego se vienen abajo definitivamente y el país incumple sus pagos. Las autoridades europeas cortan el apoyo vital al sector bancario de Grecia, obligando al país a emprender drásticas medidas para detener un éxodo de capital.

Grecia decide dejar el euro como su divisa. La caída de Grecia envía ondas de choque a lo largo de los mercados globales. Inversionistas y legisladores tienen que evaluar rápidamente si la tormenta va a pasar o cobrará fuerza.

Si bien Europa está posicionada para lidiar con una crisis mejor que hace unos cuantos años, cuando Grecia se tambaleó por última vez, sencillamente no existe precedente alguno para que un país abandone la Eurozona. La mayor prueba podría estar a sólo días.

Las relaciones entre Grecia y sus prestamistas han descendido a un amargo y tenso enfrentamiento con el primer ministro del país, Alexis Tsipras, declarando el martes último que sus acreedores “quieren humillar al pueblo griego”. El atolladero está incrementado las probabilidades de que Grecia y sus acreedores no logren forjar un trato para finales del mes, cuando venza una pila de deuda y expire su rescate actual.

Mucha gente en Europa sigue creyendo que se alcanzará algún tipo de acuerdo a último momento, liberando nueva ayuda para el país agobiado por el peso de la deuda e impidiendo un doloroso impago.

Sin embargo, la guerra de palabras -y lo que a todas luces es una distancia entre las posiciones de ambas partes- está reduciendo las esperanzas de un progreso. Más bien, empresas financieras en el ámbito internacional y legisladores están preguntando qué más podría venirse abajo si Grecia sale de la Eurozona.

Muchos analistas coinciden en que un impacto griego, durante unos pocos días, agudizaría el tipo de confusión y temor que impulsa a inversionistas a reducir títulos de acciones y bonos más riesgosos y, más bien, a invertirlo profusamente en activos a los que ven como refugios.

Analistas optimistas argumentan que los mercados se estabilizarían pronto tras el impacto inicial de la salida griega del euro a tropezones. Mucho ha cambiado, dicen, desde 2011 y 2012, cuando los problemas de Grecia se derramaron hacia otros países.

En ese momento, los temores en torno a la carga de la deuda de Grecia causaron que los bonos gubernamentales de países como Italia y España perdieran mucho valor, contribuyendo a una baja del promedio del índice industrial Dow Jones de más de 2.000 puntos en unos pocos meses.

Inversionistas privados y bancos ya no tienen grandes valores en cartera de deuda del gobierno griego, lo cual significa que sus pérdidas serían mínimas si el país incumpliera sus pagos. Más bien, la deuda de Grecia ahora pertenece en su mayoría a otros gobiernos y entidades oficiales.

Algunos analistas también destacan que en comparación con 2011, los bancos europeos están en terreno más firme, tras las pruebas de tensión reguladoras del año pasado y esfuerzos por apuntalar su capital. En su estado más fuerte, los bancos tienen mayores probabilidades de seguir prestando a través del tipo de estrés que pudiera seguir a un suceso como un impago griego.

De cualquier forma, hay vulnerabilidades al acecho en el sistema. Temores de tasas de interés ultra bajas han desatado una estampida de adquisiciones que ha contribuido a impulsar los precios de acciones y bonos en años recientes. En esos niveles, los mercados son más susceptibles a un suceso impredecible como la salida de Grecia de la Eurozona.

Los feroces mitines no han tenido lugar sólo en los mercados de bonos gubernamentales de países como España, Portugal e Italia. Han ocurrido también en activos especulativos como bonos inservibles de EEUU e incluso se ha dado un resurgimiento en el mercado accionario de Rusia, que ha subido 24 por ciento este año en términos del dólar.

Es bastante posible que los países más endeudados de Europa, Portugal e Italia incluidos, puedan sufrir de crecimiento anémico en los próximos años. Cada vez que una de esas naciones se mete en problemas fiscales, los recuerdos de los terribles problemas de Grecia resurgirán y los inversionistas especularán sobre su capacidad para mantenerse en la Eurozona.

LAS MAS LEIDAS