10 de mayo de 2017 - 00:00

La página dorada del Jarillero

En la Copa Argentina de 1970, Palmira logró la hazaña de eliminar nada menos que a Independiente de Avellaneda.

“Palmira: Rey de la Vendimia”, reza el título de las tres páginas dedicadas al segmento de apertura de la Copa Argentina en la mítica revista El Gráfico (edición 2631) del 10 de marzo de 1970. No era para menos.

En la foto, la formación del elenco aurinegro que entró en la historia tras eliminar a Independiente de Avellaneda en la primera ronda de aquella competencia, que era disputada únicamente por los equipos de Primera División que no participarían en la Copa Libertadores del siguiente año y por los mejores equipos de las ligas regionales del Interior.

Dirigido por Jorge Julio y auspiciado por sponsors que acercó Martín Noel (padre de Martín Benito, ex presidente de Boca), Palmira se clasificó a la Copa tras superar a Luján, Godoy Cruz y Gimnasia y Esgrima.

Debutó en la Primera Ronda ante Independiente de Avellaneda y pudo eliminarlo tras un global de 5-3. Venció 3-1 en el encuentro de ida con tantos de Salguero, León y Curia (descuento de Vicente de la Mata (h)) e igualó 2-2 en la vuelta (Roldán y Schanz anotaron para los esteños, Taraboni y Pavoni para el Rojo).

A continuación, el rival fue Lanús. Luego de que Palmira ganara la ida 2-1 en cancha de Godoy Cruz (tantos de Zuvialde y Palazzo), el Granate consiguió el mismo resultado en la vuelta con dos tantos de Ramón Cabrero y se impuso 4-3 en los penales. Luego, Lanús sería eliminado por Racing.

Palmira es Palmira

“Eran duros esos días, vivíamos en una pensión de la calle Rivadavia y lo único que comíamos eran fideos que conseguíamos en los comercios del centro”, así comenzaba su relato Jorge “Turco” Julio en 2010, cuando se cumplían 40 años de aquellos partidos inolvidables para el humilde Atlético Palmira, y eran homenajeados por el Concejo Deliberante de San Martín. El Gran DT de Mendoza, fue el hacedor desde el banco de la hora más gloriosa que recuerden los jarilleros, cuando participó en la segunda edición de la Copa Argentina en 1970.

Eran épocas donde en Palmira, cada cosa costaba el doble (¡como cuesta ahora!), épocas donde había más hambre de gloria que plata, bah! Como casi siempre en la historia del Jarillero; si desde que alguien recuerde, en este club siempre se anduvo “a los palos con las águilas” y lo poco que se hizo, se hizo con el esfuerzo de todos, con el apoyo de los comercios locales, de los pocos dirigentes y de la mucha pasión, porque Palmira es así, apasionada y muy nuestra.

La Copa Argentina del ‘70 le puso al club a un grande enfrente y tuvo que sortear un durísimo escollo, primero Independiente de Avellaneda y luego caer por penales ante Lanús, pero el corazón y la garra jarillera fueron más fuertes, y esos tipos con Jorge Julio desde el banco, se dieron el gusto de escribir la historia más importante del club. A esos jugadores no los humillaron los “grandes”, se pusieron a la altura de las circunstancias y sin importarles jugar cuatro partidos en diez días ni el dolor de las piernas, como recordaba el “Rulo” Rivas, uno de los protagonistas, hace unos años en la -casi igual- tribuna de la cancha de Avenida Libertador.

Palmira no cambió, cambió el mundo a su alrededor, pasaron los días y pasaron los años, y el corazón sigue latiendo de la misma forma, y hoy (como ayer) es común ver dirigentes e hinchas poniendo ladrillo por ladrillo para cerrar la tribuna, vendiendo rifas, arreglando un cable, levantando las hojas o pasando el rodillo de pintura siempre amarilla o negra. De la misma manera, pasó sucesivamente en la historia aurinegra.

Una historia que nos fue esquiva, como le fue esquiva al pueblo, al que le robaron la ilusión por las vías del último tren, es obvio, somos parte de ese pueblo, y el club es pueblo, el mismo pueblo que día a día se levanta a cumplir con la gran gesta, desde las calles o desde la cancha, como lo hicieron aquellos -para nosotros- "héroes del setenta", sin amedrentarse ante los grandes desafíos, porque otros podrán mostrar "más historias y más trofeos", pero nunca podrán mostrar la pasión del corazón caliente. Podremos ganar o perder, son las reglas del juego, pero nunca cambiaremos: siempre seremos PALMIRA. Por Guillermo Ariel Matus- Coleccionista del Club Atlético Palmira. 

LAS MAS LEIDAS