Marta Bianchi hoy elige un perfil mucho más bajo, pero eso no significa que se haya quedado de brazos cruzados. Después de haber estado casada más de treinta años con Luis Brandoni, quién falleció el pasado 20 de abril, la actriz disfruta de un presente muy suyo en su departamento de Buenos Aires, donde la lectura y los proyectos personales son los que trazan el itinerario de su rutina.
Es una etapa de madurez activa donde sus pasiones encontraron una forma de expresarse mucho más directa, y lejos de quedarse simplemente en el rol de 'ex esposa', Marta supo construir una identidad propia que hoy la define.
Luis Brandoni, el amor y el exilio
La historia de Marta Bianchi y Beto refleja el recorrido de toda una época del espectáculo argentino. Se conocieron de muy jóvenes, se casaron y atravesaron juntos hechos que marcaron la historia del país, como el secuestro que sufrieron en 1976 en Automotores Orletti.
En ese tiempo en el exterior, también formaron amistades que, irónicamente, hoy parecen de película; como la de Robert De Niro, con quien llegaron a pasar una navidad en Nueva York. Sin embargo, a diferencia de lo que muchos creen, Marta no se retiró ni bajó el ritmo de trabajo. Al contrario, consolidó una trayectoria monumental que hoy suma más de 50 obras de teatro, con títulos comoo Shakespeare y Harold Pinter.
En la pantalla chica, su cara se volvió familiar en éxitos masivos como Mi cuñado y Campeones de la vida, pero también usó la televisión para investigar la realidad femenina en unitarios como "De Fulanas y Menganas". Con más de quince películas encima, y premios como el ACE, el María Guerrero y la distinción 'Dignidad' de la APDH, su carrera es de las más exitosas del país.
Marta Bianchi
Marta Bianchi, ex esposa de Luis Brandoni adoptó un vida con un perfil más bajo en los últimos años.
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Marta Bianchi, entre la gestión cultural y el refugio de sus hijas
Pero su labor más silenciosa y potente está en la gestión, encabezando la Asociación "La Mujer y el Cine", un espacio que busca ampliar la participación de las directoras en la industria. Además, estuvo al frente del programa Cine y Género del INCAA, con el que realizó actividades en diferentes puntos del país. Esta trayectoria le valió el reconocimiento como Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura porteña, un título que reafirma su peso dentro de la actividad cultural argentina.
En esta etapa de independencia, su cable a tierra siguen siendo Micaela y Florencia Brandoni, sus dos hijas. Ellas son el puente que mantiene la familia unida y el motor de una dinámica que, a pesar de los cambios del tiempo, se mantuvo siempre sólida.
Marta disfruta hoy de una vida tranquila donde su rol de madre y abuela convive perfectamente con sus ganas de seguir transformando el arte desde adentro. Con este equilibrio, Bianchi muestra que se puede reinventar la propia historia sin perder la identidad que la convirtió en una figura respetada.