1 de julio de 2018 - 00:00

La misma historia y muchos desafíos pendientes... - Por Sebastián Lafalla

Estamos a dos cosechas de cumplir el PEVI 2020 y no hemos logrado la inclusión rentable del productor primario en ninguno de los esquemas existentes de la vitivinicultura, para nosotros, el principal de los objetivos y el más importante. Sin producción primaria no hay nada hacia adelante.

Han sido años sin duda difíciles, donde desde el sector tuvimos que afrontar muchísimo problemas en los cuales demostramos gran institucionalidad al momento de hacer fuerzas para resolverlos y en muchos casos con resultados favorables para la industria en sí.

Valga recordar alguno de los tantos que tuvimos que afrontar, sobre stock, condiciones de falta de competitividad, posibles impuestos que serían nefastos para la industria y en un conjunto de esfuerzos y convicción logramos superarlos con éxito. ¡Ojo!, el éxito se leyó como un triunfo de la industria, pero como suele pasar en estos casos, como sucede en las guerras, hay batallas que se pierden y siempre en estos casos los que perdieron fueron los productores primarios; sí, por más que nos duela, fue así. Ante este panorama en los últimos 10 años nos hemos encontrado con un

Estado que no ha estado a la altura de las circunstancias,  sin lograr entender la naturaleza de la provincia que llevan adelante:  Señores, es una provincia agroexportadora. ¡Bienvenidos!

Hoy la historia se repite, aunque en realidad lo que se repiten son los comportamientos de las personas que luego derivan en los mismos resultados.

Esto nos lleva a la situación en que se encuentra el sector productivo hoy, lo mismo que le toco vivir años atrás, nada más y nada menos  que los abusos por parte de algunos actores del sector industrial, los cuales se traducen en la falta de cumplimiento de lo pactado. Hoy los productores están sufriendo igual que los mismos compradores que los visitaron con anterioridad a la cosecha, cuando les prometieron precios y plazos de pagos -los mismos del año 2017-. Hoy, al momento de sentarse a cerrar las liquidaciones pertinentes tienen que encontrarse con otros precios y otros plazos.

Valga aclarar, precios por debajo de lo pactado y plazos más largos, como así también están esos que abusan de más y en vez de comprarles las uvas como prometieron se las elaboran en vino. En este contexto macroeconómico, inflación de dos dígitos (25% en lo que va del año), tasas altas y devaluación, sumarle que van a recibir un precio menor y en mayor plazo es insostenible para cualquier actividad económica.

Para que nada de esto vuelva a suceder es más que necesaria una herramienta que reglamente el mercado de compra de uva. Esto no es otra cosa más que una ley provincial que exija un contrato previo entre las partes con la autonomía legal suficiente que los actuantes establezcan. Esto se traduce en un contrato donde se pacten precios previos y plazos; sin dicho contrato sellado la uva no podrá ingresar a la bodega. Con esta herramienta no se le está pidiendo al Estado que “regule el mercado”, de ninguna manera, solo se le está pidiendo que lo “reglamente” con el fin de que  ambas partes tengan un instrumento legal que pueda ser ejecutado si una de las partes no cumpliese.

Esto no es un capricho de los productores, es una herramienta real y  fundamental para los productores dados los abusos que tienen que tolerar por algunos industriales. Hay muchas bodegas que cumplen con lo pactado con mucho esfuerzo, pero señores, es nuestro deber decirles que hay bodegas que no cumplen lo que dicen y se aprovechan de la vulnerabilidad del productor, en una actitud inaceptable entre caballeros. Tenemos que escuchar a grandes empresas que se vanaglorian de llamarse líderes, cumplimos en decirles que no son líderes, solo son empresas grandes. Las empresas líderes mendocinas que forjaron esta preciada industria nunca hubiesen permitido que se les fundiera un productor.

Nos han querido inculcar que en la actividad primaria, el ser productor es un estilo de vida, ¡No señores!, es una actividad económica que debe ser rentable y que le sirva al mismo para prosperar.

Señores colegas de esta actividad gremial empresaria que desempeñamos con mucho esfuerzo desde las convicciones y sin buscar un rédito económico, tenemos que dar un gesto de sinceridad, dejar las mezquindades de lado y trabajar en serio por la integración rentable de los productores.

Nos utilizan de escudo en todos los reclamos, pero cuando se logran los objetivos el derrame a nosotros no llega nunca. A esto les decimos basta y trabajemos con sinceridad. Dentro de la institucionalidad que ha logrado la industria les decimos y les exigimos la pluralidad de la misma. Basta de tomar instituciones como bastiones personales para sus propios beneficios. Es hora de ampliar las mesas y comprometerse a trabajar en serio. De no ser así la credibilidad se pierde y lo que se forjó con la mejor de las intenciones termina siendo un búnker de resistencia.

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