De Roma a Madrid, un tembladeral político sacude a Europa, enfrentada a los populistas y atravesando tensiones con Estados Unidos, su aliado histórico, que paradójicamente podría hacer que el Viejo Continente recupere la unidad, según expertos.
De Roma a Madrid, un tembladeral político sacude a Europa, enfrentada a los populistas y atravesando tensiones con Estados Unidos, su aliado histórico, que paradójicamente podría hacer que el Viejo Continente recupere la unidad, según expertos.
La Unión Europea (UE) de los tratados, de la integración, está zarandeada, ya sea por las crisis que derrumban o fragilizan gobiernos o por los electores que llevan al poder a dirigentes antisistema.
Sin olvidar los mercados financieros, que miran febrilmente cada evolución y sus potenciales consecuencias financieras, en particular en Italia, país fundador del euro y muy endeudado.
En España, el gobierno conservador de Rajoy cayó ayer. En Gran Bretaña, el gobierno de Theresa May que gestiona el Brexit, se mantiene sólo gracias a una alianza, al igual que el de la canciller alemana Angela Merkel, aunque en menor medida.
En varios países, los electores llevan al poder a gobiernos populistas, antisistema, o que denuncian el liberalismo político, económico, migratorio, que marcaron el rumbo de la construcción europea de las últimas décadas.
“Italia sufre una crisis de nervios, España está lastrada por sus problemas internos, Polonia protesta con fuerza, Gran Bretaña se va, y Alemania está recostada en el sofá. Es una familia disfuncional”, ironizó esta semana en The Guardian el historiador británico Timothy Garton Ash.
“La UE está frente a una crisis histórica de su construcción”, estimó Emmanuelle Reungoat, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Montpellier, Francia.
La crisis griega llevó al borde del abismo a la Zona Euro, pero hoy el problema es más político, con élites desestabilizadas por el creciente descontento de la población, y que parecen sedadas, poco prontas para actuar.
La llegada al poder en Roma de una coalición entre un partido de extrema derecha y una formación antisistema amenaza con complicar aún más la agenda europea. Pero paradójicamente, un avatar de esta misma puja populista podría permitir a la UE reanudar con sus convicciones. El presidente estadounidense Donald Trump, al romper todos los códigos en vigor, al declarar la guerra comercial a la UE, podría darle un empujón.