La gran confesión de Maitena: "Soy adicta y tuve problemas con el alcohol"

La dibujante e historietista abrió su corazón y contó que se abocó a la bebida por la muerte en el parto de su tercera hija. Tenía 21 años.

Maitena Burundarena o Maitena, como la conocemos públicamente, compartió por primera vez su historia de vida. Fue mamá a los 17 años, se casó a los 18, a los 19 tuvo a su segunda hija y a los 21 a la tercera pero que por desgracia murió en el parto. Luego, tres años después del duro momento familiar, se separó.

“Fue muy feo. Muy, muy feo. Tardé muchos años en darme cuente de lo heavy que había sido. Pertenezco a la generación de gente que no hablaba de cosas personales. Ahora es impensable. No se usaba hablar, se usaban los secretos familiares. Las historias de las familias estaban basadas en esa perla, esos secretos que nadie sabía ni manejaba”, contó a corazón abierto en una entrevista exclusiva para La Nación revista.

“Cuando se muere mi hija, no se habló más del tema. Yo vuelvo del sanatorio y habían sacado el moisés, regalado la ropita…. Ya no había nada. Esto no pasó. Y yo de alguna manera… No hablé de eso hasta hace 10 años, lo hice porque necesitaba resolver algunas cuestiones personales”, confesó Maitena.

El tiempo pasó y hoy, a los 52 años, la dibujante está enamorada de su nieta de 3 meses y ha dejado su pasado atrás. “Tuve problemas con el alcohol y en algún momento lo relacioné con todo esto. El alcohol, el olvido, la pérdida, el no poder hablar. Pude hablar de eso, hacer el duelo que tenía que hacer, dejé de tomar alcohol. Fueron movimientos muy grandes y creo que esa pérdida a los 21 años disparó todo. No hablaba, pero agarraba una botella de whisky y la bajaba entera. Buscaba el olvido”, aseguró.

Pero para dejar ese pasado de lado o tomarlo como parte de la vida, Maitena hizo un click en 2006 cuando dejó de tomar alcohol, de fumar y de dibujar historietas para ocuparse de la tapa de su agenda y trabajo solidarios.

“Yo soy una adicta. A lo que sea. Me encanta el alcohol, pero no extraño. Todos los que tienen problemas tiene que intentar parar. Es muy duro, pero lo que hay después está buenísimo. Y hay una edad en la que ni la cabeza ni el cuerpo te aguantan. Entonces está bueno dejarlo en ese momento para llegar bien, porque falta mucho. Lo que uno no entiende a los 25 años es que el partido es muy largo. Y no es una carrera de quién llega más rápido, es de resistencia”, concluyó.

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