19 de julio de 2018 - 00:00

La causa por los niños, causa por la humanidad - Por Fabiana Mastrangelo

"Para ayudar a la humanidad hay que empezar por los niños" decía un gran maestro y agregaba "La palabra guía, el ejemplo conduce pero sólo el darse transforma". El caso de los adolescentes rescatados en Tailandia nos hizo reflexionar, entre otros aspectos, sobre los tipos de educación y liderazgo. Es evidente que el ejemplo, la formación y el compromiso de un buen orientador son soportes valiosos para los niños. Como así también la práctica de la meditación para el dominio de la mente y el cuerpo, el cultivo de la vida interior y la vivencia de valores como la solidaridad, la responsabilidad y la serenidad. Además de la tecnología que posibilitó el rescate.

En en el reciente Día Mundial contra el Trabajo Infantil,  fue presentado el libro “Los mocosos nos miran” en el Concejo Deliberante de Godoy Cruz. Una de las autoras y alma mater de la obra, Elia Ana Bianchi de Zizzias creó y organizó la carrera de Ciencias de la Educación siendo decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo. También dio vida a la Fundación Educar que se dedica a la investigación y formación de recursos humanos en metodologías educativas no convencionales.

Al comenzar a leer ese libro descubrí otra faceta de su trayectoria, "su causa por los niños". Una tradición y sensibilidad heredada de su madre quien le transmitió la pasión educadora. "Tenía entonces seis años y recuerdo las preocupaciones de mi madre con sus pequeños alumnos, en una escuela situada cerca de un cementerio, no sólo tenía alumnos que trabajaban en las cosechas sino también como cuidadores de tumbas. Ese hecho marcó profundamente mi niñez". Con este relato y ejemplo inspirador se inicia la obra.  Elia Ana comenzó su labor como maestra rural de pequeños que trabajaban en las viñas o en las chacras.  Recuerda que venían con "las manos endurecidas o lastimadas, a veces mal curadas". Luego fue docente en una escuela hogar. “Allí, afirma, conviví con la indiferencia, la soledad, el desamparo, el acoso sexual, la maternidad precoz, las enfermedades sociales, la violencia".

El libro incluye fotos de cuadros realizados por la profesora Bianchi de Zizzias referidos a la explotación y maltrato infantil. Copias de esas imágenes fueron utilizadas en los talleres de Niñez y Adolescencia (Subsecretaria de Gestión Social de Godoy Cruz).  Los pequeños debatieron sobre la problemática, realizaron sus propias obras artísticas y explicaron el tema a otros niños.  Los cuadros -donados por la autora- serán exhibidos en muestras itinerantes. Mostrar que la alegría, el juego y la inocencia pueden existir en sus vidas también es una labor docente. La formación de ludotecarias es un gran aporte a esta causa. Aún en las circunstancias más duras,  los niños pueden aprender jugando, compartiendo, sonriendo.

El título de la obra "Los mocosos nos miran" sugiere tomar conciencia sobre nuestro estilo de vida, puede ser un espejo en el que se reflejen otros seres humanos. Saber que nuestras palabras y acciones abren el camino a "incontables posibilidades educadoras, pero también pueden incidir en ellas fuerzas e inercias deseducadoras" como afirma el preámbulo de la Carta de ciudades educadoras.  Es oportuno recordar la tan citada frase de Erich Fromm en el Arte de amar: "Si bien impartimos conocimiento, estamos descuidando la enseñanza más importante para el desarrollo humano: la que sólo puede impartirse por la simple presencia de una persona madura y amante.

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