Ahora sí, George Clooney y Amal Alamuddin son oficialmente marido y mujer. Si bien los festejos empezaron el viernes, recién ayer a las 13.30 la pareja cumplió el trámite legal del casamiento civil en el palacio Cavalli Farsetti del Ayuntamiento de Venecia, construido en el siglo XIII, al que llegaron a bordo de su lancha rápida bautizada “Amore”.
La pareja se mostró sonriente ante periodistas y turistas, en el marco de un operativo de seguridad similar a los que reciben los jefes de Estado. Se encargó de oficiar la ceremonia el exalcalde de Roma, Walter Veltroni, viejo amigo del actor.
La señora Clooney vestía un conjunto de chaqueta y pantalón muy elegante, color vainilla con adornos en negro, y una espectacular pamela cubriéndole el peinado, mientras que Clooney lucía un traje gris con corbata azulada.
La pareja estaba alojada en el Hotel Cipriani, uno de los más prestigiosos del mundo, donde también se alojaban todos los invitados a la boda que, según algunas fuentes, costó en total la friolera de ¡10 millones de euros!
Tres días de fiesta
La pareja pasó el fin de semana celebrando con sus familiares y las celebrities amigas de Clooney entre las que se contaban Matt Damon y su esposa argentina Luciana Barroso; el actor Bill Murray, a quien se vio paseando ebrio por las calles empedradas de la ciudad; la modelo Cindy Crawford y su esposo el empresario Rande Gerbe; el cantante Bono, de U2; los actores Richard Kind y Emily Blunt, y Anna Wintour, editora en jefe de la revista Vogue que compró la exclusividad de las fotos de todos los eventos.
El galán de Hollywood y su esposa constituían una elegante pareja el domingo, cuando encabezaron una flotilla de botes a lo largo del Gran Canal, después de bailar casi hasta la madrugada en una ceremonia y la posterior fiesta de bodas a las cuales asistieron todos los invitados.
“La boda fue más que perfecta. Fue al mismo tiempo suntuosa y sencilla”, comentó Rami Alamuddin, el padre de Amal, refiriéndose a la ceremonia informal celebrada el sábado. “Hacen muy buena pareja”, agregó.
“Es una excelente noticia en medio de las malas noticias que recibimos actualmente”, añadió, refiriéndose a la violencia en Medio Oriente y en Líbano, donde nació la recién casada.
La abogada especializada en derechos humanos Amal Alamuddin, que vive en Gran Bretaña desde que era muy pequeña, lucía hermosísima con un vestido de mangas largas de encaje blanco cubierto de flores rosadas y rojas en su primera aparición pública como la señora Clooney, mientras que el actor estaba tan elegante como siempre en un traje gris de corte perfecto.
Durante su breve salida pública, Clooney, de 53 años, accedió al pedido de la multitud de que mostrase su anillo, una alianza ancha de oro blanco, y miró sorprendido su mano derecha.
El anillo de Alamuddin era más delicado y parecía una delgada alianza de pequeños diamantes.
La pareja se dijo “Sí, quiero” el sábado al anochecer durante una ceremonia privada e informal en el palaciego Hotel Aman Canal Grande de Venecia, antes de festejar con los invitados en una de las bodas más esperadas en muchos años.
Clooney, quien desde hace años es propietario de una mansión en el norte de Italia, ya estuvo casado anteriormente con la actriz Talia Balsam, que actúa en la serie de televisión “Mad Men”, aunque la pareja se separó luego de cuatro años, en 1993, poco antes de que él comenzara el papel que lo convirtió en un símbolo sexual mundial en la serie “E.R. Emergencias”.
Amal Alamuddin, por su lado, trabajó en la Corte Internacional de Justicia en 2004 y entre sus clientes defiende a la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko y a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, que lleva dos años exiliado en la embajada de Ecuador en el Reino Unido.
Otra realidad
En un marco de cuento de hadas, veladas con champaña y cenas fastuosas, el matrimonio Clooney y sus amigos y familiares poco deben haberse enterado de la cruda realidad que vive la alcaldía veneciana, donde fue el casamiento, cuyos empleados afectados por la crisis económica que vive Italia realizaron una protesta contra los recortes salariales y presupuestarios.
Sin embargo, los gritos de las personas furiosas por una serie de escándalos de corrupción en Venecia fueron ahogados por los chillidos de los eufóricos admiradores de Clooney, que ayer desde la mañana luchaban por apoderarse de los mejores lugares para ver pasar a la cautivadora pareja.
Desde Hollywood
Bien puede considerarse como un preciado regalo de bodas el reciente anuncio de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, que anualmente entrega los Premios Globo de Oro, que en la ceremonia de enero próximo decidió distinguir a George Clooney con el premio Cecil B. DeMille, un galardón honorífico a la trayectoria destacada que el año pasado obtuvo Woody Allen y que ya recibieron Steven Spielberg, Robert De Niro, Alfred Hitchcock y Sean Connery, entre muchos más.
Ahora caerá en manos de Clooney por sus “excelentes contribuciones al cine tanto delante como detrás de la cámara”.
George ya sabe de qué se trata este premio porque ganó tres Globos: en 2001 por su protagónico de “¿Dónde estás, hermano?”, en 2005 por su papel de reparto en “Syriana”, y en 2012 por su rol, también protagónico, en “Los descendientes”.
¿Y el Oscar?
Aunque ha dicho mil veces que no trabaja por los premios, lo cierto es que a George Clooney le llegan. En su carrera recibió dos estatuillas, como actor de reparto por “Syriana” y como productor por “Argo”, la película que dirigió Ben Affleck y que se llevó la estatuilla como mejor película en 2013 (se sabe que el Oscar a la mejor película va a parar a manos del productor).
Sin embargo como director todavía no ha ganado ninguno, a pesar de las buenas críticas que obtuvieron sus dos primeras realizaciones: “Confesiones de una mente peligrosa” (2002) y “Buenas noches y buena suerte” (2005).
A su tercer opus detrás de cámaras, “Operación monumento” (2013), no le fue tan bien ni ante la crítica ni ante el público.
De todos modos siempre hay tiempo para resarcirse. Su nuevo proyecto como director -y quizá también protagonista- se llamará “Hack Attack” y es una adaptación del libro del periodista Nick Davis sobre el escándalo de las escuchas ilegales que explotó en 2010, cuando se confirmó que varios medios británicos como el periódico News of the World, propiedad del magnate Rupert Murdoch, habían realizado escuchas ilegales durante años a una gran cantidad de teléfonos.
Los damnificados iban desde familiares de víctimas de los ataques terroristas de julio de 2007 en Londres hasta famosos como Hugh Grant, Jude Law y Sienna Miller o incluso miembros de la familia real británica.