23 de noviembre de 2015 - 16:30

Juliana Awada, la próxima primera dama de alcurnia y bajo perfil

Tiene 41 años, es divorciada y madre de dos nenas, proviene de una familia de origen libanés, que en Argentina formó un emporio textil.

"No te hagas el vivo con mi hija porque te corto los huevos...". Llevaban apenas dos semanas de relación y Juliana Awada quiso presentarle su novio a su mamá. La advertencia, cuenta diario Clarín, sonó severa a los oídos del jefe de Gobierno, pero fue la mejor manera que encontró Pomy para aclararle de entrada a Mauricio Macri que tomara el asunto con seriedad porque Juliana estaba entusiasmada.

Otra frase que identifica a la pareja es: "Negrita mágica, única y hechicera". El presidente electo Mauricio Macri,desplegó su bella sonrisa de dientes perfectamente alineados.

Cuentan las crónicas que Macri y Awada se conocieron en el "Ocampo Wellness Club", un exclusivo gimnasio ubicado en el también exclusivo barrio Parque, un distrito porteño donde el metro cuadrado supera los 5 mil dólares (por encima de La Recoleta o Puerto Madero). Eso, dicen, fue un año antes de la boda cuya fiesta se celebró en el complejo Costa Salguero. Un lugar familiar para Macri: allí el Pro acostumbra a instalar su búnker en cada elección.

Se supone que cuando se conocieron, Macri era un hombre sin compromisos y había roto su relación de cuatro años con su por entonces segunda esposa, María Laura "Malala" Groba. "Como él es amigo de mi hermano mayor, en una cena antes de ser novios, él se acercó a mi mamá y le dijo 'Hola suegrita'", contó Juliana Awada. También confesó que Macri le pidió tres veces casamiento.

Antes de conocer a Macri, Awada estuvo casada con Gustavo Capello. Tras el divorcio, fue pareja durante casi 10 años del millonario conde belga Bruno Laurent Barbier (con inversiones sojeras en el país), con quien no se casó y tuvieron a Valentina. La nena tiene hoy doce años y completa la familia formada por Macri y Awada, quienes fueron padres de Antonia en 2011.

Nacida hace 41 años en la Capital Federal, Juliana proviene de una familia de origen libanés, que en la Argentina desde siempre se dedicó al rubro textil. Son dueño de Awada y Cheek, firmas que fueron involucrados judicialmente en una megacausa de empresas textiles que "tercerizaban" la elaboración de sus productos en talleres clandestinos con trabajo esclavo.

Estudió en un colegio bilingüe del barrio de Belgrano. Son cinco hermanos, uno de ellos el reconocido actor Alejandro Awada, quien no ha dudado en pronunciarse públicamente simpatizante del kirchnerismo.

De joven, Juliana se incorporó a la empresa familiar como diseñadora. El año pasado, su hermano Daniel quedó imputado junto a otros empresarios textiles por "reducción a la servidumbre de costureros bolivianos".

Juliana Awada convivió estos años de primera dama porteña apoyándose en un bajo perfil que incluye un look al que la revista Hola define como "casual chic": le gustan los jeans gastados pero nada apretados, camisas y remeras sueltas, escotes discretos.

Su hija Valentina, contó, heredó una pasión familiar: jugar al golf. Juliana tiene 22 de hándicap (Macri, 10) y todos los viernes lleva a sus hijas al club San Andrés, donde los Awada son socios desde hace 50 años. En 2001, al salir del club, Abraham, su padre, fue secuestrado, episodio del que salió ileso.

A diferencia de Karina Rabolini, Juliana Awada transcurrió la campaña electoral sin realizar definiciones políticas. Al menos verbales. "No quiero ni voy a tener ningún cargo", ha dicho.

Esto no significa que no haya jugado en la campaña. En setiembre, los asesores del Pro decidieron sumarla a la campaña bonaerense de María Eugenia Vidal. También acompañó a Macri en varias caravanas por el país. Para algunos analistas, el debate del domingo pasado tuvo un final feliz para el candidato de Cambiemos gracias a su esposa: rápida de reflejos, apenas terminó el debate Juliana Awada subió al escenario para besar en la boca a su esposo.

La foto fue tendencia en las redes sociales. “Estaba orgullosa y feliz; fui a darle un abrazo y un beso”, dijo

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