“La culpa es mía, no de Caballero” dijo ayer Sampaoli. Es como aquel viejo dicho “la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer”.
“La culpa es mía, no de Caballero” dijo ayer Sampaoli. Es como aquel viejo dicho “la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer”.
Ese empecinamiento moderno de que el arquero debe formar parte del circuito de juego, y por ende, ser apto para manejar el balón con los pies, nos terminó dejando casi afuera del Mundial.
Para colmo, desde el entorno del golpeado DT, destacaban esa virtud de Caballero para ganarse el puesto por sobre el elegido del pueblo: Franco Armani.
Queda un partido, queda una estación más de este calvario que parece llevar a la crucifixión del técnico y de todo este grupo.
Ojalá se anime y vista el arco con su mejor traje: Armani.