Los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII serán proclamados santos, anunció ayer el Vaticano luego de que el Papa Francisco promulgara el decreto por el que se reconoce un segundo milagro por la intercesión de Karol Wojtyla y ordenara también la canonización de Angelo Roncalli, aun sin que se haya anunciado un segundo milagro por su intercesión, como contempla la normativa vaticana.
La ceremonia en la que ambos Papas serán proclamados santos juntos será "con toda probabilidad antes de fin de año", dijo el jefe de prensa vaticano, Federico Lombardi, precisando que la fecha será establecida en un consistorio convocado por Francisco.
Lombardi también confirmó que "el segundo milagro de Juan Pablo II fue sobre una mujer de Costa Rica" (ver aparte), al presentar a la prensa la promulgación del decreto sobre el reconocimiento del milagro necesario para la canonización.
En cambio, para la santificación de Juan XXIII "no hay decreto sobre el milagro. Hay una voluntad presentada por la Congregación de la Causa de los Santos y aceptada por el Papa, de llegar a la canonización incluso sin un segundo milagro, un proceso simplificado que, sin embargo, llega a puerto por querer del Papa".
Al recibir ayer en audiencia al prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, el Papa argentino autorizó el dicasterio al promulgar el decreto sobre el segundo milagro atribuido a Juan Pablo II, realizado tras su beatificación del 1 de mayo de 2011.
Hace días, la Congregación para la Causa de los Santos, respaldada por hallazgos previos de teólogos, atribuyó a Karol Wojtyla el segundo de dos milagros necesarios para convertirse en santo, que supuestamente ocurrió el 1 de mayo de 2011, día en que fue beatificado.
Wojtyla fue el primer Papa polaco de la historia, y comandó la Iglesia Católica de 1978 a 2005. Su canonización también se produce en un plazo récord, tan sólo 8 años después de su muerte.
"En el corazón de los católicos era ya considerado como un santo", declaró emocionado el monje mexicano Jesús Manuel, en la plaza de San Pedro.
La canonización de Juan Pablo II, que reinó 27 años, entre los más largos de la historia, responde al pedido de la multitud que durante sus funerales pedía a gritos "santo súbito" (santo pronto).
Pero el Papa argentino, que rompe moldes con su estilo directo y sencillo, sorprendió a los católicos al decidir canonizar también a Juan XXIII, cuyo estilo simple y humilde ha servido claramente de inspiración a Francisco.
Como Juan XXIII, Francisco acaricia niños, abraza enfermos, rompe el protocolo, improvisa discursos y habla con los no creyentes con respeto y de igual a igual.
Por ello no ha sorprendido que Francisco decidiera ayer de forma poco tradicional -aunque las normas canónicas lo establecen como una prerrogativa del Pontífice-, que Juan XXIII sea canonizado aun sin que la Congregación para la Causa de los Santos comprobara un segundo milagro después de su beatificación.
Conocido como "el Papa bueno" por su simplicidad y afabilidad, Juan XXIII (1881-1963, ver aparte) es considerado como el padre de la renovación en la Iglesia católica por haber lanzado e inaugurado el Concilio Vaticano II en 1962, que modernizó a la milenaria institución.