Juan Carlos Muñoz: “Es preferible ganar menos, pero seguir apostando a la calidad”

El Presidente de Viña Las Perdices asegura que las empresas tienen que ser muy eficientes en cada proceso para hacer frente al alza de costos. Además sostiene que los plazos de pago para insumos como cartón y botellas se han acortado. Cree que la situació

Apesar de que el sector olivícola desde hace unos años está atravesando un momento complicado, dado por la situación coyuntural del país, Juan Carlos Muñoz, presidente y winemaker de Viña Las Perdices decidió apostar a este sector lanzando hace menos de un año Cortijo El Olivar, un aceite de oliva enfocado al mercado interno y con proyecciones al mercado externo durante el próximo año.

A pesar de esto, resalta que para posicionarse y crecer en momentos como este es primordial ser eficientes desde adentro, y de este modo, crecer hacia afuera.

-El negocio de Viña Las Perdices tiene diversas aristas. ¿Cómo se reparte entre el vino y el aceite de oliva?

-Viña Las Perdices pertenece a una familia con larga tradición agrícola dedicada a la elaboración de vinos principalmente. El aceite para nosotros es algo complementario y bastante reciente.

Mi padre llegó a Mendoza en el año 1952 desde su Andalucía natal -una de las principales zonas olivícolas del mundo- y comenzó con el cultivo de vides. Cortijo el Olivar es un homenaje a los orígenes de Viña Las Perdices. Así se llamaba la finca donde don Juan Muñoz nació y vivió en Turón, Granada, hasta los 18 años, antes de venir a la Argentina.

-¿Cuándo comenzaron a producir aceite de oliva?

-Lanzamos nuestro aceite Cortijo El Olivar en la temporada 2013. Este producto es un blend de Frantoio, Empeltre y Arauco, elaborado con frutos provenientes de olivares propios en Barrancas, Maipú, a 720 metros sobre el nivel del mar.

-¿Cuál fue el objetivo teniendo en cuenta que la actividad principal era el vino?

Nuestra idea fue, precisamente, complementar el portfolio y fortalecer la marca. Asimismo, como la familia tiene tradición agrícola, por lo que pensamos que era una excelente forma de ampliar nuestra oferta.

-¿Cuál es la situación del sector olivícola?

Particularmente el sector está atravesando un momento muy difícil; me animaría a decir, incluso, que la situación del sector olivícola es peor que la del resto de las economías regionales de Argentina.

A nivel mundial los principales productores -España e Italia- concentran las mayores producciones y reciben muchas veces subsidios de sus gobiernos, lo que hace que Argentina no pueda competir a nivel mundial.

A eso se le suma un tema coyuntural: en la temporada pasada alrededor del 60-70% de la producción de Mendoza fue afectada por las heladas.

-¿Cómo es el mix del negocio del aceite de oliva?

-Nosotros estamos elaborando unas 6.000 botellas de 500 cc en forma anual. Hasta el momento es una producción muy acotada, pero nuestra intención es desarrollar la marca y poder rápidamente incrementar estos volúmenes. Respecto de la presentación, por ahora la botella de 500 cc es la única alternativa y el 100% se destina a mercado interno. En 2015 tenemos previsto incursionar en el mercado de exportación.

-¿Cuál es la situación actual del mercado vitivinícola?

-En primer lugar, para la bodega el mercado interno es el principal mercado de nuestros productos desde hace unos 4 años. Hoy en día, el mismo representa un 60% y el 40% restante se reparte entre unos 12 países. Entre los más importantes podemos mencionar Estados Unidos, Brasil, Canadá, México, Dinamarca, entre otros.

No obstante, respecto de la situación actual, tanto el mercado interno como el de exportación presentan serios problemas y cada uno merece un análisis por separado.

Pero, sin lugar a dudas, el factor negativo determinante para ambos es la inflación actual del país, que ronda los 35 puntos; con este escenario se hace muy difícil poder desarrollar negocios a largo plazo.

Otro punto -y que tiene directa vinculación con la inflación- es el tema financiamiento, que hoy representa uno de los principales desafíos. Desde enero pasado los grandes monopolios (vidrio, cartón) acortaron las condiciones de pago a 30 días y la industria vitivinícola, con un escenario atomizado, no puede imponer las mismas condiciones a sus clientes.

Las bodegas normalmente manejamos plazos variables según cada caso particular, pero en general siempre entre los 60-120 días.

-¿Cuáles son las principales problemáticas que encuentra durante este año?

-Para el tema del aceite en particular es el aumento de más del 60% en el valor de la materia prima y la creciente inflación en cada uno de los insumos secos. Esto, a su vez indudablemente también afecta al sector vitivinícola, con una escalada fuerte en los costos que afectan directamente en el precio final del vino.

-¿Cómo cree que continuará la situación en los próximos meses?

-A priori nada indicaría que pueda haber un cambio favorable y la inflación continuará en la escalada que venimos observando desde hace meses. Creo que son épocas muy difíciles, muy complejas, y las empresas debemos ser muy eficientes en cada uno de los procesos para poder continuar adelante.

-¿Cómo hace la empresa para sortear las actuales problemáticas de coyuntura?

-Nadie puede escapar a esto, se deben optimizar todas las etapas, desde la tierra hasta que el producto sale al mercado. Asimismo, por más que nos cueste, en este momento debemos resignar márgenes, ya que los aumentos constantes de precios no pueden trasladarse al producto, porque de este modo perdemos competitividad y en consecuencia share de mercado.

Y finalmente, y lo más importante, son años en donde es preferible ganar menos, pero continuar apostando a la calidad de nuestros productos, que en definitiva es el factor diferencial de nuestra empresa y que hará que los consumidores finales y los importadores sigan eligiendo la marca.

Perfil

Juan Carlos Muñoz tiene 37 años y nació en Mendoza. Estudió en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. Se recibió de ingeniero agrónomo en el año 2001.

Viña Las Perdices es una empresa fundada por su padre, Juan Muñoz López, razón por la cual  siempre estuvo ligado a la empresa familiar. Está ubicada en Agrelo, Luján de Cuyo.

La bodega se encuentra dentro de una propiedad de 85 hectáreas de viñedos. Posee actualmente una capacidad instalada de 1.200.000 litros en vasijas de acero inoxidable.

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