28 de agosto de 2019 - 00:00

José de San Martín, un gobernador actual y vigente - Por Teresa Alicia Giamportone

"La formación del Ejército de los Andes fue uno de los hechos más grandes de la Historia Militar, ya que fue una creación surgida prácticamente de la nada, requirió no solamente dinero, armas, caballos y mulas, alimentos, pólvora, etcétera, sino que ante todo necesitaba de hombres para integrar los distintos cuerpos" 
(Bartolomé Mitre)

San Martín tenía 36 años cuando llegó a Mendoza, un 7 de setiembre de 1814. Su figura de guerrero y su trato afable conquistaron rápidamente la simpatía de los mendocinos: “Los corazones mendocinos se estremecieron de vivo entusiasmo con la presencia del joven General.  Su recepción fue festejada con las más vivas demostraciones de adhesión y amor a hacia su persona y, desde entonces jamás Mendoza desmayó en un solo día de la casi idolatría que tuvo por el general San Martín”.

El general San Martín al frente de la Gobernación Intendencia de Cuyo no solo se abocó al gobierno político y administrativo, sino también a la preparación del Ejército de los Andes, para llevar a cabo la liberación de Chile y luego del Perú; a más de estas dos ocupaciones primordiales, no descuidó sus relaciones con el Congreso General Constituyente para la declaración de la independencia de las Provincias Unidas, que finalmente se concretó el 9 de julio de 1816.

El objetivo principal de su gobierno fue la creación del ejército y para lograrlo empleó todos los recursos humanos y materiales que había en la región de Cuyo. San Martín debió prácticamente partir de cero para formar el Ejército de los Andes y en los dos años que llevó su organización e instrucción alcanzó un nivel de capacitación superior a cualquier otro ejército americano conocido hasta entonces, estableció un verdadero servicio militar para el reclutamiento de las tropas y constituyó un estado mayor adecuado a sus necesidades, además el ejército estuvo dotado de manera completa del armamento y equipos necesarios para emprender la campaña.

San Martín desempeñó todas las funciones de gobernador, legislador, juez, edil y jefe militar; además, diplomático y político. No obstante, la extensión de su poder, no lo desempeñó como tirano; en todas las funciones demostró las características de su personalidad: previsor, disciplinado, virtuoso, infatigable y apasionado por la libertad.
Mendoza se transformó en un cuartel y en una fábrica militar, incontables cuyanos participaron en la elaboración de pólvora y municiones, aprendieron a fundir cañones, tejer telas, confeccionar camisas y pantalones. Los vecinos ofrecían sus aportes de bienes y servicios, desde oro a pasturas, ajos y cebollas, mulas, caballos. Las mujeres con sus manos cosieron uniformes, cocinaron, cuidaron enfermos, pegaron zapatos y resignadas ofrecieron a sus esposos e hijos que se incorporaron en el ejército.

El Ejército de los Andes debía estar preparado no solo para enfrentar al enemigo, sino también para el cruce y travesía por la cordillera, pues eran los mismos hombres los que tenían que subir hasta más de 3.000 metros de altura, sobrellevar el apunamiento, el cansancio y soportar grandes cambios de temperatura, pero luego estar dispuestos y preparados para entrar de inmediato en combate al llegar al territorio chileno.

Entre las disposiciones adoptadas como Gobernador Intendente se destacan las de orden social que estableció por un decreto que ningún peón podía estar en las pulperías los días hábiles de trabajo y que éstas debían cerrar a las diez de la noche; además reglamentó las relaciones entre obrero y patrón estableciendo la papeleta de empleo.

El tema de la salud pública fue otro motivo de preocupación, debido a que existía un solo hospital en la provincia, el Hospital de San Antonio, ordenó que se levantara en la ciudad un hospital militar para atender exclusivamente al ejército. Durante su gobierno, fray Domingo Coria propagó la vacuna antivariólica, no sólo en la ciudad sino también en la campaña, para prevenir la peste de viruela.

La formación intelectual que poseía el General San Martín lo llevó a considerar a la educación como la herramienta fundamental en la lucha por la libertad, se preocupó porque ésta no fuese un privilegio de algunos pocos sino un deber de todos y que comenzara desde la niñez. Ofreció su apoyo y colaboración para la creación del Colegio de la Santísima Trinidad, más tarde realizó su primer testamento por el cual donaba todos sus libros para que se estableciera en Mendoza una Biblioteca Pública; además, reconoció y destacó la importancia de la labor del maestro de escuela, en la formación espiritual y cultural del niño, en tal sentido recomendó a los maestros que intensificaran la enseñanza patriótica en las escuelas.

En la aplicación de una economía de guerra, todas las actividades que se realizaban estaban orientadas hacia el mismo fin: la preparación del Ejército de los Andes.

Respondiendo a esta política, San Martín obtuvo del Gobierno Central la supresión de los gravámenes a la exportación de productos regionales, que perjudicaba notablemente la actividad comercial y la industrial que los generaba. La disminución del impuesto provocó el repunte de estas actividades industriales y estableció un nuevo régimen impositivo para aportar más ingresos de dinero al fisco.

Con la instalación del ejército en Mendoza comenzaron a surgir pequeñas industrias, que fueron absorbidas por las necesidades del ejército como la fabricación de armas y pólvora, la confección de ponchos, frazadas, bayetas, alimentos y todo de tipo de elementos necesarios para el aprovisionamiento y sanidad.

El General San Martín le dio un importante impulso a la agricultura, apuntando a solucionar el primer problema que impedía su desarrollo: la escasez de agua. En este sentido dispuso que se realizaran distintas obras de irrigación para ampliar la superficie cultivable, de este modo se logró obtener grandes extensiones de terrenos, que hasta el momento no se habían utilizado por falta de agua, éstas fueron vendidas a bajo precio a los agricultores, a quienes se los incentivó para la incorporación de plantas y semillas nuevas con el fin de diversificar la producción.

La transformación económica, social y política de la provincia para cumplir con este objetivo dejó a la misma agotada y sin hombres para trabajar la tierra, numerosos mendocinos formaron parte de las filas del ejército dejando a la economía cuyana exigua y debieron pasar muchos años para que la misma se recuperara.

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