29 de julio de 2013 - 09:29

Italia: al menos 36 muertos en un accidente de autobús

El vehículo, con alrededor de 49 pasajeros, cayó desde un puente de 30 metros de altura, en la región de Nápoles, sur del País. El contingente regresaba de una peregrinación a Pietrelcina, la población natal del Padre Pío.

Al menos 36 personas fallecieron y una decena resultaron heridas la noche de hoy en el espectacular accidente de un autobús de peregrinos cerca de Avellino, en la región de Nápoles (sur), según un balance provisional de los bomberos.

A las 1,45 (hora local), 36 cuerpos habían sido recuperados entre los restos del autobús, que voló literalmente desde lo alto de un puente de carretera.

Once personas estaban hospitalizadas.

"La escena es trágica. En la carretera hay coches destruidos, al menos una decena (...) Y debajo hay unos 30 cuerpos cubiertos con sábanas blancas alineados en la carretera provincial", contó el fotógrafo Cesare Abbate, de la agencia AFP.

Un portavoz policial indicó que los servicios de rescate "seguían sacando gente del vehículo". "Nuestra prioridad es rescatar a los heridos", dijo.

Añadió que la autopista A16 Nápoles-Bari estaba cerrada por el accidente.

El autobús, que llegó a una gran velocidad, provocó una enorme colisión en cadena -el fotógrafo contó siete u ocho coches encastrados unos en otros- antes de volar literalmente desde un puente de la carretera y aplastarse en unas malezas unos 30 metros más abajo. En la caída, varios pasajeros salieron despedidos del vehículo.

El chófer del autobús figura entre los fallecidos, indicaron los diarios La Repubblica e Il Corriere della Sera.

En el autobús viajaban muchos niños. Varios fueros rescatados heridos, pero todavía con vida.

"La situación es crítica. Nuestros hombres están trabajando para salvar el mayor número posible de vidas", declaró el jefe de los bomberos, Pellegrino Iandolo, a la televisión Sky TG24.

De vez en cuando los equipos de rescate piden "un poco de silencio" para detectar señales de vida, constató el fotógrafo.

Los alrededor de 49 pasajeros del autobús, todos de la provincia de Nápoles, regresaban de una peregrinación a Pietrelcina, la población natal del Padre Pío, un sacerdote italiano canonizado en 2002 y muy venerado en el sur de Italia, y se dirigían a Nápoles.

Según testigos, el autobús pudo tener problemas de frenos. Periodistas locales evocaban otras hipótesis, como un descuido del chófer o un pinchazo.

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