15 de junio de 2013 - 00:57

Irán votó en masa por nuevo presidente

Unos 45 millones de ciudadanos acudieron a las urnas para elegir al sucesor de Mahmud Ahmadinejad. Los resultados se conocerán hoy. Los reformistas dieron dura pelea a los conservadores. Si nadie consigue el 50% de los votos, habrá segunda vuelta el 21 de

Los iraníes acudieron ayer en masa a las urnas para elegir al sucesor de Mahmud Ahmadinejad en las elecciones presidenciales que el campo reformista unificado aspira a ganar frente a los conservadores divididos.

Los seis candidatos a la presidencia del país pidieron a sus partidarios que mantengan la calma y eviten cualquier congregación antes del anuncio de los resultados oficiales, que podrían ser anunciados alrededor de las 10 de la mañana hora local de hoy sábado (2.30 del sábado en Argentina).

Las operaciones de votación terminaron a las 23 hora local en Teherán, una hora después de que en el resto del país, después de varias prolongaciones debido a la alta participación en los colegios electorales que inicialmente debían cerrar a las 18 hora local.

Unos 50,5 millones de electores estuvieron convocados para elegir al sucesor del presidente Mahmud Ahamdinejad, que no puede aspirar a un tercer mandato consecutivo y cuya reelección en 2009 había sido impugnada en manifestaciones. Los iraníes también eligieron ayer a sus concejales.

No se han suministrado cifras sobre la tasa de participación. Sin embargo, según el gobernador de Teherán, la participación podría alcanzar el 70% en su provincia. En 2009, la participación a nivel nacional alcanzó el 85%.

El Consejo de Guardianes de la Constitución, encargado de supervisar la votación, advirtió que “nadie tiene derecho de declararse vencedor antes”.

En un comunicado común, los representantes de los seis candidatos expresaron su preocupación en cuanto a “rumores sobre la organización de una fiesta de victoria”, y pidieron “al pueblo no prestar atención a esto y evitar cualquier congregación antes del anuncio de los resultados oficiales”.

En 2009, el anuncio de la reelección de Mahmud Ahmadinejad en la primera vuelta había provocado enfrentamientos entre la policía y los partidarios de los dos candidatos reformistas, Mir Hosein Mousavi y Medi Karubi, luego de varias semanas de protestas masivas sobre presuntos fraudes.

Desde el extranjero, el Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos en Irán, Ahmed Shaheed, dijo que esta elección no era “libre y justa”, mientras que Washington criticó la “falta de transparencia”.

La elección se juega entre Hasan Rohani, un religioso moderado de 64 años y candidato único de moderados y reformadores, y tres candidatos conservadores: el exjefe de la diplomacia Alí Akbar Velayati (involucrado en la causa Amia y con pedido de captura de un juez argentino a Interpol), el alcalde de Teherán Mohamad Bagher Ghalibaf y el jefe de las negociaciones nucleares Said Jalili.

Los otros dos candidatos, Mohsen Rezai y Mohamad Gharazi prácticamente no tienen ninguna posibilidad.

El 21 de junio habrá una segunda vuelta en caso de que ninguno de los seis candidatos en pugna obtenga el 50,1% de los votos.

Economía, tema clave

Pese al calor, los electores hicieron largas filas frente a los colegios electorales en Teherán.

El Guía Supremo de la República Islámica de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, principal personalidad del país y uno de los primeros en votar, instó a los electores a acudir masivamente a las urnas “para la prosperidad y la felicidad del país”.

Tanto reformadores como moderados necesitaban movilizar a los abstencionistas que se manifestaron contra la reelección de Ahmadinejad en 2009 y que juraron que nunca más participarían en una elección ya que las consideraban fraudulentas. Para los conservadores, se trataba de mostrar que el pueblo apoya al régimen frente a sus “enemigos”.

A la salida de la mezquita de la plaza Tajrish, un barrio rico del norte de Teherán, Elías, un votante de 48 años, estimó que Hasan Rohani es “el más apto a dirigir el país” para reducir la inflación y hacer que bajen los precios.

Por su parte, Mehrdad, de 22 años, que votó en el noroeste de la capital, votó por Mohamad Bager Galibaf “porque entiende las dificultades de la clase media”.

La mayoría de los electores tenían la misma preocupación: la crisis económica. La inflación supera el 30% anual; la moneda, el rial, ha perdido el 70% de su valor y el desempleo ha aumentado.

Esta crisis fue provocada por las sanciones internacionales en contra del programa nuclear iraní.

Occidente e Israel acusan al programa nuclear civil de Irán de esconder en realidad un proyecto para dotarse del arma atómica, lo que Teherán niega. Las tensiones han aumentado con Occidente debido al apoyo de Irán al régimen sirio.

En una mezquita en el sur de Teherán, bastión de los conservadores, Sedayat, un seminarista de 27 años, afirma haber votado por Jalili porque está “de acuerdo con las recomendaciones del Guía Supremo”. “Su firmeza frente al Occidente no quiere decir que tendremos el estómago vacío”, aseguró.

Said Jalili es partidario de la línea dura y rechaza cualquier “concesión”, mientras que Rohani, antiguo negociador jefe del tema nuclear bajo la presidencia de Jatami, aboga por una política más flexible en las negociaciones con las grandes potencias para reducir el impacto de las sanciones.

Según las autoridades, 205 periodistas extranjeros fueron acreditados para las elecciones. El jueves, Canadá había afirmado que sólo el 3% de las visas solicitadas por la prensa habían sido aceptadas. Por su parte, la BBC acusó a Teherán de “intimidación” sin precedentes contra las familias en Irán de sus empleados.

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