16 de abril de 2013 - 23:41

Una influencia reducida en la región

América Latina apoyó a Nicolás Maduro tras su reñida elección en Venezuela, pero sus desafíos internos son de tal magnitud que analistas consideran improbable que pueda continuar con el liderazgo regional que impuso su antecesor Hugo Chávez.

Desde Brasil hasta Uruguay, pasando por Costa Rica, México, Colombia, Chile y Perú, saludaron el triunfo de Maduro apoyándose en el veredicto de la autoridad electoral, aunque Estados Unidos, la OEA y Paraguay optaron por respaldar el pedido de la oposición venezolana a favor de un recuento de votos.

Washington consideró “necesario y prudente” la solicitud del opositor Henrique Capriles, quien rehusó reconocer su derrota y denunció miles de incidentes durante el proceso electoral del domingo que según él pudieron alterar el resultado. Maduro venció a Capriles por 275.000 votos, lo que equivale a 1,8 puntos porcentuales de diferencia, según el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Lejos de las holgadas victorias de Chávez, el resultado fue un duro golpe para el oficialismo y atizó peligrosamente la división política en Venezuela.

“Es un triunfo apretado, pero triunfo al fin y al cabo, y la mayoría de países latinoamericanos así lo entendieron. Ahora bien: es tan delicada la situación interna de Venezuela que ese apoyo le sirve pero no le basta”, dijo Alcides Costa Vaz, profesor y analista del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia. Ya proclamado presidente por el CNE, Maduro deberá ocuparse de hacer frente a la inseguridad, la inflación, el desabastecimiento y la caída de la producción petrolera -su gran fuente de recursos- por lo que su “agenda será doméstica, y su margen de influencia y acción internacional reducidos”, agregó Costa Vaz.

Otros analistas consultados coinciden en que el respaldo latinoamericano ofrecido a Maduro le da legitimidad externa, pero no será decisivo para apaciguar las aguas internas. Al mismo tiempo, la oposición ganó un espacio que no tuvo con Chávez, y su voz deberá ser tenida en cuenta. “No hay espacio ni recursos para que Maduro pueda continuar con el activismo internacional de Chávez.

Venezuela no está al borde del abismo como dicen muchos, pero es un país con problemas serios de gestión petrolera que exigen la mayor dedicación interna”, dijo Luis Fernando Ayerbe, coordinador del Instituto de Estudios Económicos e Internacionales de la Universidad Estatal Paulista.

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