La Infanta Cristina de Borbón y Grecia, hija de los Reyes de España, firmó un acta de la empresa Aizoon, que utilizaba la red de corrupción de Iñaki Urdangarín, su esposo y Duque de Palma, para una compra calificada de "ficticia" por Hacienda.
La Infanta Cristina de Borbón y Grecia, hija de los Reyes de España, firmó un acta de la empresa Aizoon, que utilizaba la red de corrupción de Iñaki Urdangarín, su esposo y Duque de Palma, para una compra calificada de "ficticia" por Hacienda.
Esa rubrica permitiría al juez instructor imputarla por "participación consciente" en las operaciones ilegales de su marido. Hasta ahora, diversas instituciones del estado han emprendido una cerrada defensa de la Infanta para evitar la imputación que pidió el magistrado. La fiscalía se opuso y la Audiencia de Baleares rechazó la acusación formal.
Sucede que en la larga historia de la monarquía española es la primera vez que un miembro de la Familia Real está acusado ante un tribunal de justicia, esta vez por delitos de complicidad en actos de corrupción. La Corona española está en sus horas más bajas, habiendo perdido gran parte de su prestigio.
En la trama de empresas e instituciones que organizó Iñaki Urdangarín para lucrarse con cuantiosos dineros públicos que obtenía por su cercanía con la Corona y su matrimonio con la Infanta, Aizoon era utilizada para canalizar esas ganancias ilícitas que después se desviaban a paraísos fiscales.
La Infanta pertenecía al directorio de la principal empresa de la red y era propietaria al 50% de Aizoon pese a lo cual tanto Hacienda, como la Abogacía del Estado y la Fiscalía, han insistido en que no sabía nada, algo que los españoles no se creen, con entusiasmo, en los numerosos sondeos realizados sobre el tema. Pero, esta vez las cosas son más graves y elocuentes sobre la responsabilidad de la hija de los Reyes. Aizoon compró una sociedad Mixta Africa por la que pago un euro cuando su valor real eran 150.000 euros.
Hacienda calificó de "ficticia" esa operación e imputó al Duque de Palma. ¿Y la Infanta? Hacienda siempre tan implacable con los españolitos de a pie, no acusó a Cristina de Borbón porque "se puede probar su participación consciente".
Pero hete aquí que el diario El Mundo, que vigila de cerca el proceso contra Urdangarín, descubrió que un acta de la reunión en que se registró la operación "ficticia" está firmada no solo por el Duque de Palma sino también por la Infanta. O sea, una prueba flagrante de su "participación consciente".
Urdangarín armó otra de sus operaciones ilegales. La compraventa de 2.052 acciones se realizó en diciembre de 2006 por una precio nominal de un euro y una prima de emisión por 147.948 euros. Pero Hacienda determinó que lo que formalmente adoptaba la forma de una compraventa era en realidad un regalo.