26 de junio de 2013 - 21:33

Los indignados en Brasil ya consiguieron algunas conquistas

A la marcha atrás con el precio del trasporte los manifestantes lograron hoy el aval del Senado para endurecer las penas contra la corrupción y la prisión inmidiata para legisladores que desvíen fondos públicos.

Saqueos, incendios y choques con la policía marcaron un día más de protesta en los alrededores del estadio de Belo Horizonte donde se disputaba la

semifinal Brasil-Uruguay

por la Copa Confederaciones.

Los manifestantes reivindican penas más duras para los políticos corruptos, entre otros pedidos, y hoy obtuvieron dos nuevas victorias: el Senado aprobó un proyecto de ley para

endurecer las penas contra la corrupción

y la Corte Suprema dictó prisión inmediata por primera vez para un legislador en funciones condenado por desvío de fondos públicos.

En Brasilia, la presidenta Dilma Rousseff recibió a los principales sindicatos, que mantienen un

"día de lucha"

para el 11 de julio, buscando sumarse a las manifestaciones que agitan al país desde hace dos semanas.

Unos

40.000 manifestantes

marcharon pacíficamente hasta el estadio Mineirao de Belo Horizonte, pero un pequeño grupo intentó derribar las barreras metálicas en uno de los accesos y fue dispersado por la policía con gases lacrimógenos, dijo una portavoz policial. “También destruyeron dos concesionarias de automóviles y prendieron fuego", añadió.

Un total de 24 personas detenidas por agresión o por llevar material de depredación: máscaras antigases, palos, piedras y cuchillos, fue el resultado de otra jornada violenta en Brasil.

Más temprano, manifestantes bloquearon cinco rutas e incendiaron un autobús en la periferia de Belo Horizonte, que con 5,5 millones de habitantes es la tercera metrópoli de Brasil. La policía desbloqueó luego las carreteras.

Las protestas comenzaron con reclamos por el aumento del precio del transporte y la mala calidad del servicio, en un contexto de inflación elevada y bajo crecimiento económico.

Luego sumaron reivindicaciones por servicios públicos de mejor calidad, combate a políticos corruptos y contra los millonarios gastos estatales para la Copa Confederaciones y el Mundial 2014 en vez de en salud, educación y transporte.

Tras las históricas protestas callejeras en todo el país, las reivindicaciones de los manifestantes comienzan a ser escuchadas.

El Senado de Brasil aprobó un proyecto de reforma del Código Penal que califica la

corrupción como "crimen hediondo"

, es decir con la misma gravedad que un asesinato o una violación, y que endurecería por tanto las penas.

La Cámara de Diputados debe pronunciarse aún sobre el proyecto, y si lo modifica, éste debe volver al Senado.

La Corte Suprema ordenó por su lado la prisión inmediata para el diputado Natan Donadon por desvío de fondos públicos, adoptando esta decisión por primera vez para un legislador en funciones desde que fue aprobada la Constitución de 1988.

El Congreso también rechazó masivamente el lunes la propuesta de enmienda constitucional PEC37, que limitaba el poder de la fiscalía para investigar delitos de desvíos de fondos públicos, y que según los manifestantes aumentaba la impunidad de los corruptos.

Tras años de bloqueo, la Cámara de Diputados aprobó destinar un

75% de las regalías del petróleo para educación

y 25% para la salud. El proyecto deberá ser aprobado ahora por el Senado y hay tramos que pueden ser vetados por la presidenta, que quería el 100% para la educación.

Rousseff afina asimismo con el Congreso los detalles de un plebiscito para hacer una reforma política que debería entrar en vigencia para las elecciones presidenciales de octubre de 2014, sin recurrir por ahora a una Asamblea Constituyente por falta de tiempo.

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